Progreso
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Cajeros automáticos
Quiero opinar sobre la queja de la lectora Elvira Márquez, en relación con los cajeros automáticos, en una carta publicada en LA PRENSA el viernes pasado. Creo que al respecto hay mucho por hacer todavía. No sé si corresponde a los diputados legislar sobre esto, pero es cierto lo que plantea la señora. También conozco personas que han sido afectadas por este sistema y alegan que no han recibido el importe pedido y éste ha quedado registrado.
Personalmente tuve una experiencia similar con un cajero del mismo banco, pero el monto me pareció insignificante y no hice reclamación alguna. Leyendo el reclamo de la lectora me pregunto cuántas serán las “ganancias” de los bancos sumando cada uno de estos “errores”. ¿Otra manera de ganar a cuentas del cliente? ¿Otra vez los clientes manos arriba?
Convención de Alemán
Tradicionalmente, todos los convencionales liberales se han reunido en la ciudad de Managua para elegir conforme al dedo del caudillo de turno al candidato a la Presidencia de la República. Así ha sido siempre. Pero ahora los precandidatos fueron sorprendidos por la inusual elección vía miniconvenciones en los departamentos, algo que fue muy difícil de digerir por los que pensaban en elecciones honestas.
En la Asamblea Nacional un diez por ciento de los diputados son los que llevan la voz cantante, al resto nadie los conoce, son los diputados mudos, los “me arrebiato”. Igual sucede con los convencionales. En cada departamento existen dos o tres cabezas dominantes, encargadas de pasar la seña, que en este caso fue: “el hombre dice que el ungido es Rizo, ya sabes, cuidado me fallas”.
Los agricultores y ganaderos saben que arriar la manada en grupos pequeños es más fácil que arriarla junta, donde se corre el riesgo que el ganado se desgarite, máxime si es cimarrón. Como soy campesino, de tierra adentro, norteño por demás, pongo este ejemplo que ilustra el sistema de elección que en esta ocasión utilizó la familia Alemán.
Proletarios acaudalados
¿Cómo explicar que los regímenes totalitarios, llámense socialistas o comunistas, han sido un fracaso económico, cuando sus líderes son expertos en amasar grandes fortunas personales, haciendo desaparecer millonadas de dólares de las arcas del Estado? En Cuba, mientras al pueblo cubano se le raciona los alimentos básicos para sobrevivir —sin olvidar la libertad— Fidel Castro se desplaza en su caravana de Mercedes Benz, celebrando su inclusión en el séptimo lugar de la lista de la revista Forbes sobre los 500 más ricos del mundo, con una fortuna de 900 millones de dólares, sin incluir los rumores de cuentas secretas en Suizas.
Si los ruegos de los francotiradores intelectuales de Latinoamérica lograran su cometido, de permitir que la economía del régimen castrista tuviera acceso a la economía capitalista de los Estados Unidos, ¿a cuánto ascendería la fortuna personal del dictador cubano y su hermano? En otras palabras, no se asusten si un día de éstos, el pueblo trabajador y honesto, amanece celebrando la inclusión de algún ex comandante proletario criollo o a un ex presidente convicto, si de verdad funcionara la justicia en Nicaragua, forzando a que aparezcan los verdaderos dueños detrás de negocios fantasmas, construido con dinero sustraído de las arcas del Estado, por la piñata o la huaca. Los más cínicos apostamos al ex comandante proletario.
Política diferente
Los nicaragüenses una vez más nos encontramos viviendo un año electoral, ansiando siempre la prosperidad y el bienestar colectivo y al igual que en años anteriores estamos divididos.
Divididos por la ceguera y miopía de un pequeño grupo familiar que tiene secuestrado al partido con que muchos nicaragüenses simpatizábamos y al cual pertenecía Eduardo Montealegre.
Los nicaragüenses queremos que en Nicaragua exista una forma diferente de hacer política, muchos creen que esto es imposible, pero eso no es verdad.
Su Santidad Juan Pablo II nos dejó una enseñanza muy importante acerca de la política. En el año 2000, cuando celebró el Jubileo de los gobernantes, parlamentarios, y políticos, Juan Pablo II nos dice en su discurso cuando proclama patrono de los políticos a Tomás Moro, que “la política es el uso del poder legítimo para la consecución del bien común de la sociedad por tanto, el cristiano que actúa en política… ha de trabajar desinteresadamente, no buscando beneficio propio ni el de su grupo o partido, sino el bien de todos y cada uno de los ciudadanos y primordialmente el de los más desfavorecidos de la sociedad”.
Por querer actuar como Cristiano, Eduardo fue expulsado del PLC por el solo hecho de pedir elecciones primarias en tiempo y forma. La familia propietaria del partido le cerró las puertas del partido donde siempre había militado y al cual había contribuido grandemente con talento y honestidad sirviendo a Nicaragua desde los puestos que desempeñó como funcionario público militante del PLC.
Reflexiones
Deseo felicitar al señor José Esteban González Rappaccioli por su excelente artículo: Reflexiones de un creyente, publicado en LA PRENSA del lunes de esta semana, en el que de manera muy valiente pone el dedo en la llaga en uno de los temas que más han inquietado al pueblo de Nicaragua en los últimos tiempos, pero que nadie se atreve a manejarlo abiertamente.
Conociendo a los actores de este drama de la vida real, se puede concluir perfectamente lo que está ocurriendo. Creo pertinente traer a colación el famoso episodio de la historia de España, relativo al general José Moscardó, ocurrido durante la Guerra Civil Española.
Este general defendía el Alcázar de Toledo, del asedio de las tropas republicanas con extrema valentía, resistiendo toda la presión de los republicanos. En determinado momento le llama por teléfono un general republicano y le dice que tienen arrestado a su hijo Luis, de 24 años, y que le va a hablar. El muchacho le dice “Nada, que dicen que si no te rindes me van a fusilar”, a lo que su padre le responde: “Pues encomienda tu alma a Dios y muere como un patriota, dando un grito de Viva Cristo Rey y Viva España”. Y su hijo responde: “Un beso muy fuerte, papá”. Y como dijo el Señor: “El que tenga oídos para entender que entienda”.
Buena opción
¡Qué lujo! ¡Un concierto de Guardabarranco para 40 personas! La presentación de Guardabarranco en la Casa de los Mejía Godoy del sábado pasado fue, como siempre, un derroche generoso de sentimientos, de deseos de paz, amor y de armonía entre hombres y mujeres. Casa Abierta, Corazón de Niño, Banderas de Libertad, cuya letra es original de Francisco de Asís, fueron entre otras, más que canciones, peticiones e invitaciones para que entre todos y todas construyamos un mundo mejor.
Cómo me impresionó ver una niña de unos 8 años tarareando Mi Luna y teniendo en sus manos el Cancionero de Guardabarranco, publicado por LA PRENSA. Entonces pensé que para que mi hija de 5 años desarrolle el amor a Dios, a nuestra tierra, la naturaleza y a la paz, debo esforzarme más en su aprendizaje y dirigirla con el ejemplo. La música es un buen recurso para transmitir estos mensajes.
En todo eso pensaba mientras, fuera del concierto, en cientos de bares y cantinas del país otra opción de fin de semana se acompañaba de un mensaje totalmente opuesto a la paz y al amor, una pelea televisada que si bien es cierto era un evento de una sola noche, lejos de evocar los mejores sentimientos en las personas era propicio para que afloraran muchos otros opuestos generados por la simpatía o antipatía hacia los contendientes. Las opciones son diversas y están ahí, el libre albedrío concedido nos permite decidir.
Gracias a Guardabarranco por su concierto, por ser como bien dijera la misma Katia Cardenal: “Una opción pacífica” para ese fin de semana.
Médicos
Las cosas muchas veces se ven mejor de lejos. Los médicos han caído en la trampa de la manipulación política. No quieren ver que un incremento del 30 por ciento de su salario es un gran logro; mientras que en Estados Unidos estás contento si logras un aumento de un tres por ciento. “Medice cura teipsum”, abre los ojos, médico, cumple con tu juramento a Hipócrates y no dejes morir a tu paupérrimo pueblo!