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Una semana después de las movilizaciones del 1 de mayo en Estados Unidos, líderes hispanos anunciaron nuevas protestas por la reforma migratoria y advirtieron que continuarán hasta que el Congreso y el gobierno de George W. Bush abran la puerta de la residencia para los 12 millones de indocumentados.
Juan José Gutiérrez, director ejecutivo del Movimiento Latino USA de Los Ángeles, una de las organizaciones que convocó al boicot del 1 de mayo dijo que «marcharemos a la capital de Estados Unidos para ejercer toda la presión que sea posible al Congreso y al presidente (George W. Bush). Ya les dijimos que los trabajadores indocumentados -y sus familias- no son criminales. Ahora les diremos que queremos la reforma amplia y humana», apuntó el activista
Agregó que si bien el objetivo de la marcha del 19 de mayo es la reforma migratoria justa, «también es para pedir el retiro del proyecto de ley HR 4437», aprobado por la Cámara de Representantes el 16 de diciembre.
Entre otras recomendaciones, el plan HR 4437 criminaliza la estadía indocumentada, sanciona a quienes ayuden a los indocumentados, acelera las deportaciones y autoriza construir un nuevo muro en la frontera con México.
La oficina del senador Harry Reid (líder de la minoría demócrata) dijo que por ahora no existe un acuerdo que garantice el procedimiento de votación en el pleno, pero adelantó que entre el 8 y el 15 de mayo «se tratará el tema».
El 7 de abril el Senado rechazó una moción de clausura que tenía el propósito de aprobar el plan Martínez-Hagel. Los republicanos presionan para que durante el debate se deje la puerta abierta a la presentación de enmiendas, pero los demócratas quieren limitarla a cinco.