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Enviado Especial/ Las Vegas
Horas después de la pelea, en su suite en el piso 22 del hotel MGM Grand, Ricardo “El Matador” Mayorga, estaba tranquilo, con su rostro un poco averiado por los bombazos que recibió del ahora campeón mundial de las 154 libras del CMB, Oscar De la Hoya, durante seis asaltos, cuando el nica sucumbió y perdió por nocaut técnico.
“El tipo me verguió”, dijo Mayorga, quien parecía haber asimilado la derrota de la manera más cómoda. “El problema era que estaba más rápido que yo y más fuerte. Perdí y no tengo excusas”, declaró el nica
—¿Cómo te sentiste en el combate?
Me sentí bien, pero el tipo estaba pegando más que yo y duro.
Mayorga lució vulnerable frente al ataque, sus movimientos estaban lentos y su defensa que siempre ha sido como una telaraña, no logró escapar al castigo que propuso durante todo el combate.
“Yo miré cuando le conecté un buen gancho al rostro a Óscar y también lo conecté fuerte, pero el tipo estaba fuerte, encima de mí”, afirmó.
—¿Qué pasó en el primer round?
Yo estoy acostumbrado a recibir golpes, cuando me pegó duro y me botó, fui a la esquina para levantarme y seguir en el enfrentamiento. Pero, la verdad que en ese asalto no me sorprendió.
—¿Qué fue lo más difícil de De la Hoya?
Su velocidad, la continuidad de golpes me estaba jodiendo, pero también me estaba haciendo daño con su fortaleza y me aturdía. Yo traté de hacer lo mismo, pero el tipo hizo las cosas mejor que yo, no tengo ninguna excusa, el tipo me verguió.
PEGA MÁS QUE TRINIDAD
El golpeo que recibió Mayorga fue impresionante, lo que llamó la atención fue la poca capacidad de asimilación, porque se esperaba que su mandíbula resistiera el bombardeo del norteamericano.
“¡Oye! ese tipo pega más fuerte que Félix Trinidad, soy hombre y lo reconozco”, manifestó Ricardo, quien después de su pelea se fue junto a su familia a comer a un lujoso restaurante del hotel Mandalay Bay.
Para el nicaragüense, el primer asalto fue un odisea, jamás se esperó que De La Hoya luciera de la forma como lo hizo.
“El hijo de p… lo ofendí tanto que se enojó y fui yo quien me echaba para atrás y él para adelante. El tipo me contragolpeaba con su jab y me paraba”, admite.