Especial para LA PRENSA
En el año de 1912, procedentes de California, cuatro misioneros, Benus Schoeniech, su esposa Rosalía, su suegra María Yaegge y Clark Ratle llegaron a Nicaragua para iniciar una labor evangelizadora en nuestro país.
Al arribar al puerto de Corinto no tenían definido en qué ciudad comenzarían su misión. Por sugerencias de Benus Schoenich, pusieron en papeles pequeños los nombres de todos los departamentos de Nicaragua, después oraron y finalmente eligieron uno. El nombre escogido decía Matagalpa, buscaron en el mapa y se dieron cuenta que dicho lugar estaba localizado en la parte central de Nicaragua.
Tomaron una carreta halada por bueyes y emprendieron el viaje rumbo a esta pequeña ciudad en ese entonces. Al llegar compraron un terreno de tres cuartos de manzana a un señor de apellido Corriols, en la calle Santana, en la que construyeron una pequeña torre y en su cúspide instalaron un faro.
Comenzaron a trabajar en su misión, lo mismo que enseñando a leer a los adultos, mientras que a las mujeres se les impartía cursos de cocina y costura.
Iniciaron con una iglesia en la esquina de la calle Santa Ana. Posteriormente ubicaron el templo en la actual casa pastoral, y finalmente lo establecieron en la parte céntrica de dicha cuadra.
Los primeros cristianos matagalpinos convertidos al evangelismo sufrieron amenazas y burlas por parte de personas que no compartían los mismos principios y creencias. Pero eso no impidió que la membresía creciera, la cual ahora llega a miles de cristianos evangélicos en el país.
No podemos olvidar la historia de una mártir del evangelio, señorita Esther Crews, quien fue víctima de un ataque de piedras que se estrellaron en su rostro. A los días ella murió y ahora se encuentra enterrada junto a los primeros misioneros que vinieron a nuestra Patria.
Desde esta ciudad de Matagalpa se lleva y se esparce el evangelio a la ciudad de Estelí y León, a las comunidades internas del departamento de Matagalpa, y posteriormente en todos los rincones de Nicaragua.
En el mes de abril del presente año nos unimos los miembros de esta Iglesia, dirigidos por la Juventud de la Iglesia en coordinación con la pastoral y celebramos el 94 aniversario del inicio de esta Iglesia. Para ello se preparó una serie de actividades en conmemoración al aniversario y se invitó a diferentes personalidades y miembros de las iglesias cristianas de la ciudad.
Hoy envío el más sincero agradecimiento a todos los pastores, familias y misioneros que han trabajado a lo largo de estos años, cumpliendo así el sueño y mandato de Jesús en la gran comisión de ir y predicar el evangelio a todo el mundo.
Felicito a todos los miembros y a nuestros pastores, y le pido a Dios que continúe respaldando sus vidas, así como las metas y visión de seguir creciendo día a día para llevar un cambio positivo a la comunidad matagalpina.
Fuente: libro Historia de las Asambleas de Dios en Nicaragua, por Bartolomé Matamoros Ruiz