- Algunos fans expresaron que el concierto fue bueno pero corto
La emoción y euforia en la que tenían sumergidos a los fanáticos los chicos de Tierra Santa durante su presentación en Nicaragua la noche del viernes eran indescriptibles.
Desde que comenzaron a tocar hasta que finalizó el concierto, la comunidad rockera uniformada de negro y en algunos casos complementada con exóticas chaquetas, se agrupó frente a la tarima atenta a cada tema que interpretaba la banda.
En primera fila se podía observar al público muy entregado a la música, coreando la letra, con los ojos cerrados, moviendo la cabeza hacia adelante y hacia atrás e identificados con la canción.
Otros levantaban las manos y hacían el paso del “parabrisas” o simplemente mantenían la llama de sus encendedores ardiendo, hasta que se calentaba demasiado.
Mientras en la parte de en medio y en los extremos estaban los más “relajos”, aquellos que entre canción y canción se abrazaban y empezaban a girar en cadena, lo que se conoce como “el mosh”.
En este caso, Tierra Santa cumplió con lo prometido entregándose por completo al público presente, aproximadamente 500 o más personas.
Al final, Tierra Santa se despidió de Nicaragua con el tema Legendarios y agradeció al público su calurosa acogida.
Críticas
Juana de Arco, La Canción del Pirara 1 y 2, Tierras de Leyenda y Apocalipsis fueron algunas de las canciones que puso en escena Tierra Santa.
Los comentarios no se hicieron esperar, positivos y negativos. La mayoría de los entrevistados dijeron que la presentación del grupo fue excelente. “Se miraban imponentes en el escenario, seguros y eso me gustó”, dijo Alberto Muñoz.
Por su parte, Maryan Jarquín expresó que la presentación fue muy profesional pero que sólo interpretaron cuatro canciones del disco Apocalipsis (Nerón, Apocalipsis, Rumbo a las estrellas y Nací siendo libre), el cual dio nombre a esta gira, suponiendo que la mayoría de temas serían de este disco.
Pero en algo que coincidieron todos los entrevistados fue en que tocaron muy poco tiempo. “Pasó como en el concierto de Enrique Bunbury, bueno pero corto”, comentó Jarquín.
Lo malo
Y a propósito de lo malo, el relajo no dejó de decir presente durante el concierto en el que muchos vulgarcitos se dieron a la tarea de perturbar el orden con la tiradera de botellas al aire.
La mayoría caían en la cabeza de los que estaban chineados y dificultaban la vista hacia el escenario de los de atrás.
No obstante, en otros casos pagaron justos por pecadores, al ser sorprendidos por tremendos botellazos en la cabeza, mientras disfrutaban del concierto.
Además de Tierra Santa, durante el concierto hubo otra gran estrella que se robó el show: el licor, mismo que tuvo como protagonistas pleitos y relajos a sus abusivos consumidores que permitieron que el licor disfrutara de ellos, en vez de ser al contrario y le dieron trabajo a la seguridad que corría de un lado a otro para evitar lo peor.
Cabe destacar que la banda telonera de este concierto fue Cripta, de Estelí, con 10 años de trayectoria artística.