“Yo soy boxeador, no soy poeta”

Ricardo Mayorga provoca admiración y rechazo casi en la misma proporción, pero cuando sube al entarimado todos desean verlo. Su tenacidad, arrojo y potencia es valorada por muchos, pero otros repudian su forma de hablar, ante lo cual él se justifica diciendo que es un boxeador y no un poeta Ricardo “El Matador” Mayorga, Campeón […]

  • Ricardo Mayorga provoca admiración y rechazo casi en la misma proporción, pero cuando sube al entarimado todos desean verlo. Su tenacidad, arrojo y potencia es valorada por muchos, pero otros repudian su forma de hablar, ante lo cual él se justifica diciendo que es un boxeador y no un poeta

Ricardo “El Matador” Mayorga, Campeón Mundial Súper welter

Enviado Especial/ Las Vegas

El Ricardo Mayorga que abre la puerta para hacernos pasar a su habitación no se parece en nada al que acabamos de ver en los rótulos luminosos desplegados a través de toda la ciudad. Aquél, como un poseído, destroza todo lo que encuentra a su paso, mientras ve a Oscar De la Hoya con una mirada de matón. Éste en cambio parece soñoliento. El del anuncio de la cadena televisiva HBO luce poderoso y listo para tumbar una pared. El que nos recibe en su suite es amable y acogedor, pero sus pómulos resaltados y ojeras notorias no pueden disimular el sufrimiento y la ansiedad que lo acorrala.

“Quisiera que ya fuera el sábado para pijear a ese payaso (Oscar De la Hoya) y empezar a comer sin restricciones. Esta babosada de mantener el peso es lo más difícil que hay en el boxeo. Es un dolor de h…”, afirma el Campeón Mundial súper welter del CMB, mientras enciende un cigarro y nos invita a acomodarnos en su lujosa suite, cuyo enorme televisor proyecta la película Bodyguard con Kevin Costner y Whitney Houston.

Esa película la ha visto varias veces. De hecho ha repasado todas las que tiene sobre un mueble colocado junto a su cama. Ya tampoco le entretiene replegar las cortinas de las ventanas y apreciar los monumentales edificios que lo rodean por todos lados, con esos anuncios fluorescentes que lo muestran a él, listo para destrozar a De la Hoya.

“Cómo es la vida verdad, estos hoteles uno los miraba sólo en las películas y ahora estoy en uno de ellos”, dice con orgullo, mientras nos muestra el interior de una habitación amplia y confortable, a la que se tiene acceso restringido. “Y pensar que muchas veces hasta pedí para comer porque la pasé difícil”, agrega el Campeón Mundial.

Ahí esta Mayorga, controversial, polémico. Apreciado por unos y aborrecido por otros. Admirado por quienes valoran su arrojo y detestado por quienes repudian su manera de expresarse. Luce flaco, pero fibroso. Ha entrenado tres meses y asegura estar listo para acabar con De la Hoya y provocar un impacto en nuestro empalidecido deporte.

Mayorga aseguró su permanencia en la historia deportiva de Nicaragua el 30 de marzo del 2002, cuando despojó a Andrew Lewis del título mundial welter de la Asociación Mundial de Boxeo. Y trepó a la cima el 25 de enero del 2003 cuando noqueó en dos asaltos a Vernon Forrest, el boxeador de moda para esos días en el Universo.

LOCO PERO NO PENDEJO

¿Tenés idea del impacto que podrías provocar con un triunfo ante De la Hoya?

Claro mi hermano. Yo puedo ser loco y todo lo que vos querrás, pero no soy pendejo. Sé lo que puede venir si gano esta pelea. Por eso es que me he preparado durante tres meses y he hecho más de 140 rounds de guanteo para que no tenga excusas a la hora de pelear. Si pierdo, es porque fui pendejo, pero no falta de preparación.

Eso mismo me dijiste en Nueva York, cuando la pelea con Trinidad, y perdiste…

Sí, pero recordá que ahora la situación ha sido diferente, he estado más concentrado. En aquella ocasión sólo entrené tres semanas, me acusaron de una violación que no cometí, tuve un accidente en El Crucero en el que me fregué la columna, salí varias veces del país y al final, sólo corrí 19 días. Ahora no, ya mismo estoy en condiciones de pelear.

El asunto del peso, ¿está bajo control?

Sólo los pesos completos no tienen problemas con el peso, después todos lo tenemos, pero yo estoy cerca y tengo la seguridad que no habrá problemas con eso. A veces me siento todo mareado por los deseos de comer, pero tengo que aguantarme para que todo salga bien. Esto de dar el peso es más perro que el propio hecho de boxear.

En Nicaragua es casi una constante entre la gente que desea que ganés. Dicen, si el loco está bien preparado, ganará. ¿Estás bien preparado?

Como te acabo de decir, no voy a tener excusas si fallo. He tenido todas las condiciones para entrenar. Los sparrings han sido buenos, salí de Nicaragua y me concentré lejos de la vagancia y los desvelos. Así que siento que estoy listo, que no le voy a fallar a mi pueblo.

Ricardo, por dónde se mueve uno aquí en Las Vegas, apareces en los anuncios promocionales de la pelea. Estás en unos rótulos enormes. ¿Qué te hace sentir eso?

Me siento orgulloso, no tengo que ser hipócrita y decirte que no significan nada para mí. Desde que venía bajando en el avión, me vi en esos rótulos gigantes y hasta se me paran los pelos al verlos. Hay dos canales que pasan anuncios de la pelea las 24 horas. Venden camisetas y gorras con las fotos mías y de De la Hoya y lógicamente todo eso me tiene con la adrenalina y el orgullo arriba.

Considerando lo que ha sido tu vida, tu carrera y llegar a este momento, ¿te hace sentir que ha valido la pena el esfuerzo?

Claro. Yo me he entregado por entero al boxeo. Soy boxeador desde que tengo 12 años y ahora tengo 33. Así que he pasado 21 años en este trabajo. He llegado hasta esta etapa porque me he esforzado mucho y porque Dios me ha premiado, porque sin la voluntad de Dios no se mueve una hoja en este mundo.

NO SOY POETA

Te has puesto a pensar en cómo sería la acogida de la gente si no fueras tan rudo en tus entrevistas, que muchas veces caes en la vulgaridad?

Lo que tengo que decir al respecto, para que la gente no crea que yo soy un vulgar y que no esté confundida, es que esto es un negocio y yo hago o digo cosas para vender la pelea. Te voy a contar algo, cuando firmaba el contrato con De la Hoya, él mismo me dijo: Habla lo que tu quieras, decí todas tus payasadas y todas tus vulgaridades porque eso te hace más atractivo y taquillero. Tú vendes así y yo vendo a mi manera. Yo soy un boxeador no soy un poeta. La gente quiere que yo hable bonito. No jodan. Eso es como que le hubieran pedido a Rubén Darío que fuera bueno a los vergazos. ¿Cómo le vas a pedir eso? Él era un poeta y tenía que hablar bonito. Yo soy boxeador y tengo que vender. Esto es parte de mi trabajo. ¿O le voy a leer la Biblia a la gente?

En el fondo, ¿no te sentís un vulgar?

No. No me siento un vulgar. De todas formas, yo respeto la opinión de todo el mundo. Y además, no soy moneda de oro para caerle bien a todos. El que me va a querer, me va a querer como soy, y yo no voy a cambiar para que me quieran. El que me quiera, que me quiera y el que no, no hay falla. Suficiente con caerle bien a mi familia y a mis amigos, quienes me quieren bastante.

En esta fase promocional de la pelea estuviste cerca de De la Hoya y le dijiste cosas muy fuertes. ¿Entendió él que esto es parte de la promoción y realmente no se ofendió?

Él sabe que esto es parte de la promoción, pero yo le dije muchas cosas para arrecharlo y para que se detenga a pelear conmigo, que no ande de maricón corriéndose como Cory Spinks. La verdad es que le tengo odio y le dije que le voy a dar duro. Le dije que se preparara bien porque le voy a sacudir las amebas cuando lo agarre. Yo pienso que lo voy a noquear en seis rounds. Lo voy a dejar con el trasero para arriba. Lo voy a embrocar como decimos en Nicaragua.

El historial de De la Hoya es brillante…

El historial, estás diciendo bien, te referís al pasado y no al De la Hoya actual. Reconozco que fue un gran peleador. Fue, pero ahora está viejo. Es que mirá, una muchacha de 18 ó 20 años está en su apogeo, pero ya de 38 ó 40, está vieja. Este maje (De la Hoya) está viejo para seguir en el boxeo. Si hasta parece caja de leche, todo cuadrado.

¿Cómo imaginás la pelea?

Yo no imagino nada, ni estudio nada. Los que se imaginan cosas son los poetas. Lo mío es tirar vergazos y a los reales. Y eso es lo que voy a hacer con De la Hoya. Caerle encima desde que suene la campana como hice con Vernon Forrest. No lo voy a dejar caminar largo, lo voy a atacar de entrada, le voy a poner toda la presión que pueda para noquearlo rápido.

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