- Científicos opinan sobre los efectos de este acuerdo comercial en el sector agropecuarioMario José Moncada
El Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta) generará efectos mixtos en la producción agropecuaria de Nicaragua. Las importaciones de arroz, pollo y leche, desde el mercado estadounidense, representan los mayores riesgos para los productores locales.
“Tenemos que distinguir la parte del sector agrícola que puede aprovechar el tratado, para lo cual tiene que ponerse las pilas. Pero por otra parte no podemos mentir, hay productos que vendrán con subsidios de Estados Unidos, frente a los cuales los productores locales no podrán competir y perderán el mercado local”, valoró Frank Hartwich, representante del Internacional Food Policy Research Instituto.
La entidad, según refirió Hartwich, prepara un estudio para medir con cifras y estimaciones los impactos del tratado comercial, el cual está en vigencia para Nicaragua desde el pasado 1 de abril.
El Viceministro de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Julio Terán, admitió que productos producidos localmente y de consumo nacional, como el arroz, la leche y el pollo, que en el marco del DR-Cafta entrarán a Nicaragua en cuotas anuales hasta tener libre acceso dentro de 15 a 20 años, integran el paquete de productos de los más sensibles para la producción nacional.
En ese sentido, admitió que el Gobierno en coordinación con los productores deberá desarrollar una estrategia para mejorar las condiciones de producción y de competitividad.
En el otro extremo, destacó Terán, productos como la carne, el azúcar y el maní serán parte de los ganadores con el DR-Cafta, al haber conseguido condiciones favorables de acceso al mercado de Estados Unidos a través de cuotas.
Terán, quien junto a Hartwich participó en la reunión anual del Programa Cooperativo Centroamericano para el Mejoramiento de Cultivos y Animales (PCCMCA) que tuvo lugar la semana pasada en Managua, ejemplificó que las exportaciones de la cuota de maní en el marco del DR-Cafta sumarán 10 millones de dólares al año, mientras que la de azúcar alcanzará entre nueve y 10 millones de dólares adicionales.
Hartwich destacó que, para mitigar los efectos negativos que podría generar el DR-Cafta en algunos sectores de la producción nacional, el Estado “debe buscar caminos y oportunidades para que la gente tenga la posibilidad de suavizar los efectos duros en la agricultura”.
“Indudablemente hay unos sectores que van a crecer y que, por lo tanto, puede dar empleo a la gente que podría verse afectada. Que si el empleo que tendría esta gente va a ser mucho mejor y que ahora son dueños de su tierra, es otra cosa”, sostuvo.
Stephen Mason, investigador del Institute of Agricultura and Natural Resources, destacó que productos como el sorgo tienen oportunidades de seguir creciendo, pese a que los productores locales han manifestado sus reservas sobre los impactos que tendrían las importaciones de maíz amarillo desde Estados Unidos.
“Por ejemplo, la producción local de sorgo se consume aquí, pero la parte que puede influir en la producción sería la importación de maíz amarillo y otros cultivos de Estados Unidos”, indicó en términos generales el especialista.
Actualmente buena parte de la producción de sorgo es consumida por la industria avícola nacional.