El cansancio y la edad alcanzaron a su mamá, quien no pudo continuar con su negocito en el Mercado Oriental, mientras que el padre, también mayor, debió retirarse de sus labores como vigilante.
De manera que la responsabilidad de Luis Pérez se ha incrementado, mientras las peleas se le han alejado.
“A veces me desespero, pero no tengo otra salida que esperar que me llegue el chance de pelear”, señala Pérez, quien no sube a un entarimado desde que noqueó al colombiano Luis Bolaño en abril del año pasado.
¿Pero cuando se habló de que pelearías con Dimitri Kirilov en abril, no estabas listo?
Sí es cierto. No estaba listo porque uno se cansa de esperar, de sufrir manteniendo un peso que no sea muy distante de tu categoría y de pronto no hay nada. Y si no peleé en aquel momento, fue porque no quise ir a hacer el ridículo de subirme a un ring sin estar en condiciones. Ahora sí estoy preparado para el 6 de mayo y puedo decirle a la gente que no fallaré, que el título viene conmigo de regreso. Y si de algo estoy orgulloso, es que nunca le he quedado mal a la gente.
Luis, siempre se dice que vivís en un barrio bravo, que deberías salirte de ahí…
Es cierto, ha habido sus dificultades en el barrio, pero uno es el que decide qué rumbo va a tomar para su vida.
¿Nunca te sentiste tentado de unirte a una pandilla?
Tengo amigos en pandillas juveniles y otros que ya salieron de eso, pero mi trabajo es ser un ejemplo para ellos, demostrarles que se puede dejar de ser pandillero y salir adelante si se trabaja duro. Ahí (en el barrio) hay una escuela de boxeo y sé que algún día saldrán más boxeadores que darán gloria a Nicaragua.
Luis Pérez ya lo está haciendo. Junto a otros seis nicas, campeones mundiales, ha situado a Nicaragua en la geografía deportiva mundial. Este sábado 6 de mayo, vamos a ver por cuánto tiempo más lo hará.