- Grandes equipos compran desde muy jóvenes a los talentos latinos
[/doap_box]
Los Futbolistas latinos
Buenos Aires/ Ap
Por mal que le pese al futbol latinoamericano, no hay manera alguna de ponerle freno al éxodo de futbolistas consagrados o simples promesas sin tiempo siquiera para hacerse ídolos en sus equipos de barrio.
Emigran defensores rústicos, volantes cerebrales y los símbolos épicos del gol. Cada vez hay menos anclaje sentimental entre el futbolista, los hinchas y el club.
No hay tiempo para eso: un par de partidos en primera o algún paso por la selección, son la puerta de salida para el exterior, en la mayoría de los casos comprados por grupos de empresarios que luego hacen su negocio con los clubes.
Lo más notable por estos tiempos, es el caso de adolescentes que casi barnizados desde la cuna ya tienen representantes. Y después, dejan a sus clubes que gastaron dinero en su formación y no reciben nada o muy poco a cambio, en este último caso tras largas batallas judiciales.
Preocupada por el éxodo y por equipos que son burlados cuando les quitan a sus juveniles, la Conmebol realizó recientemente una reunión de dos días en Asunción para debatir la situación con representantes europeos en la FIFA.
Poco antes de ese encuentro, el secretario general de la Conmebol Eduardo Deluca dijo que “los futbolistas se van cada vez más jóvenes y no hay reglas claras en las transferencias”.
“Hay casos, en que a los clubes directamente le roban al jugador”, agregó el argentino Deluca, hablando telefónicamente con la AP.
Si no se cambian las leyes, la suerte que correrá la Conmebol ante los poderosos de Europa, es la misma que tendría un pajarito de alegre cantar frente a un gato aplaudiendo.
En el caso de los juveniles, la propia FIFA ha flexibilizado sus normas: basta ahora con que el club receptor ofrezca atención integral, tutores, vivienda y se asegure que el jugador reciba la formación académica adecuada.
Fugas imparables
Al futbol latinoamericano le resultará virtualmente imposible impedir la fuga de un cerebro adolescente y menos cuando hay dinero en juego.
Esto acaba de ocurrir, por ejemplo, con el volante paraguayo del Olimpia, José Montiel, de apenas 17 años, integrante de su selección en las eliminatorias sudamericanas y que busca un lugar para el Mundial de Alemania.
Monti Montiel fue vendido en tan sólo un millón de dólares a un grupo de empresarios que lo depositó en el Cádiz de España, que a su vez lo dejó un tiempo más en Olimpia para que se vaya fogueando.
El Presidente de Brasil, Luiz Inácio da Silva, se quejó a fines de enero del éxodo de los talentosos del balón y pidió refuerzos del Estado para ayudar a los quebrados clubes locales.
“Brasil no es hoy el país del futbol”, dijo Lula. “El país del futbol son hoy los países más pequeños que Brasil, que producen el 10 por ciento de los atletas que nosotros producimos, pero que tienen dinero para comprar esos atletas cuando tienen 15, 16 ó 17 años”.
O 21, como tenía Robinho, cuando hace menos de un año Real Madrid se lo compró al Santos en unos 30 millones de dólares. O 19 años, como acaba de ocurrir con Jo, a quien Corinthians vendió al grupo empresarial GSI (Global Soccer Investment) en cinco millones de dólares y que ahora está jugando con el CSKA de Rusia.
Jo es uno de los 15 brasileños que actúan en la liga rusa que se inició en enero. Además, figuran seis de Argentina, tres de Uruguay, y uno de Perú, Paraguay, Chile y Costa Rica.
Hasta los mexicanos, que tienen el futbol económicamente más poderoso de la región, debieron desprenderse de su diamante en bruto Carlos Vela, de 16 años, aunque en eso habrían influido bastante los deseos del jugador de irse a Europa.
Se dice que unos 5,000.000 de dólares desembolsó el Arsenal de Inglaterra para llevarse a Vela, de las Chivas de Guadalajara, y campeón con México en el mundial Sub17 de 2005, en Perú.
Vela, máximo cañonero de ese torneo con cinco goles, fue prestado por Arsenal al Celta de Vigo, algo usual en los poderosos que se llevan lo que quieren y que luego lo envían un tiempo a equipos menores para que se vistan de experiencia.
A su compañero de éxitos en México, Giovani Dos Santos, cazadores de talentos se lo llevaron para el Barcelona con apenas una docena de años, cuando con un equipo de Monterrey fue a jugar a un torneo en Francia.
Casi a esa misma edad, Barcelona le abrió su mansión al argentino Lionel Messi, quien con 18 años es hoy una de las grandes figuras del balompié mundial.