Sentimiento y amor

“Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor” (Benedicto XVI) Son muchos los que aman, según sientan o no “algo” por Dios o por el prójimo. Tal manera de “amar”, por lo visto, resulta ser, tan poco consistente, como una hoja llevada por el viento. […]

“Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor”

(Benedicto XVI)

Son muchos los que aman, según sientan o no “algo” por Dios o por el prójimo. Tal manera de “amar”, por lo visto, resulta ser, tan poco consistente, como una hoja llevada por el viento.

No se puede vivir al vaivén de los sentimientos en un punto tan fundamental como éste de amar, sobre todo para nosotros los cristianos, cuyo amor ha de cubrir a amigos y enemigos, a pobres y ricos, a ateos y creyentes, al de derecha y de izquierda, etc., prácticamente más allá de los propios sentimientos o modos de creer o pensar religioso, político, por encima de cualquier condición, razón o circunstancia de cualquier índole, es decir, a todos, sin marcadas preferencias o chocantes acepciones de personas.

En lo personal no me gusta amar “en seco”, pues considero el sentimiento un “rubricante” del amor, de la oración, de la acción caritativa y del apostolado, como un facilitador o motivador que tiene su lugar y vale la pena tomarse en cuenta; pero ha de someterse bajo el control de la razón, con el fin de no identificarlo con “la totalidad del amor”.

“Yo no puedo amar a mis hijos, no siento nada por ellos, ya que a mí mis padres nunca me brindaron amor”, nos explicaba una madre en busca de consejo, en un retiro espiritual. “Ámelos con la voluntad, ocúpese de ellos, que se sientan tomados en cuenta por su madre, independientemente de lo que usted ‘sienta’ o no por sus hijos”, le sugerí.

Si nos dejamos arrastrar por nuestras atracciones o repugnancias, es peligroso volvernos injustos con los hijos, alumnos, empleados, compañeros o amigos, dentro del amplio campo de las relaciones humanas…

Sintamos lo que sintamos, hagamos el bien a los demás: eso es amar.

Religión y Fe

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