El diputado Nathán Sevilla no parece tener mal humor, al menos hoy, no se molesta que le pregunten de todo y contesta tranquilo, sin exaltarse aun cuando las preguntas vayan cargadas de las críticas que usualmente acompañan a los diputados.
La idea que prevalece entre los sectores políticos y sociales es que a la Asamblea Nacional llegan los cuellos más flexibles de un partido, esos que le dicen sí señor a su líder. ¿Usted le ha dicho alguna vez no señor a Daniel Ortega?
Como norma general de disciplina partidaria, los diputados del FSLN estamos obligados a respetar los acuerdos que se toman por mayoría dentro de la bancada. Esto es así: primero hay un debate en la bancada donde todos opinamos, discutimos sobre una ley, hay debates muy fuertes, punto de vistas encontrados entre nosotros; en el FSLN, así como hay sindicalistas hay empresarios y dentro del debate parlamentario los intereses de uno y otro se encuentran y se enfrentan porque lógicamente los que venimos del sector sindical siempre estamos defendiendo posiciones más radicales. Después de pelearnos, llegamos a un consenso y estamos obligados a votar en el plenario conforme a lo que acordamos pero a veces algunos compañeros quedan tan inconformes en los debates internos, que los vemos a la hora de las votaciones en actos de indisciplinas, votando contra las leyes que ya habíamos discutido.
No parece ser su caso, usted siempre está votando conforme a los intereses del FSLN.
Bueno, yo en algunos momentos voté contra leyes que no me habían convencido ni durante el debate pero fue, sobre todo, cuando Sergio Ramírez se quiso quedar con el poder en la Asamblea Nacional y nos dejó apenas con ocho diputados leales al partido pero últimamente yo he votado muy conforme a mis principios que son los principios del partido.
Dígame una última cosa: ¿Usted anda buscando cómo jubilarse en el cargo de diputado?
La jubilación vendrá después, yo todavía estoy joven y no estoy pensando en retirarme.