Once concejales del municipio colombiano Villavieja, en el departamento de Huila (sur), renunciaron este sábado por amenazas de la guerrilla de las FARC, a la cual se le imputan la mayoría de los 17 asesinatos de ediles cometidos en el 2006.
Los políticos formalizaron su dimisión durante un encuentro en la ciudad de Neiva —capital de Huila— con funcionarios del Ministerio del Interior y del gobierno departamental.
“Renunciamos porque no tenemos ninguna garantía para seguir en el Concejo”, dijo el cabildante Misael Losada, y agregó que el gobierno es “indiferente” con su situación.
“Lo más importante es preservar nuestras vidas, que no nos vayan a matar como están haciendo con todos los concejales”, señaló John Rojas.
El secretario de gobierno de Huila, Augusto Borrero, anunció que los ediles serán reemplazados por sus suplentes en la lista electoral por la que fueron elegidos.
La renuncia ocurrió luego de que el pasado martes fuera asesinado Rafael Bustos, concejal del municipio Campoalegre (Huila), aumentando a 17 los ediles muertos en lo corrido del año, de los cuales 11 en esa región.
El 13 de abril fue baleada la concejal Erlides Avilés, en Baraya (Huila), en un hecho atribuido a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Otros nueve ediles fueron asesinados por los rebeldes el 27 de febrero en un club campestre de Rivera (Huila). Por este caso fue capturado el concejal Pedro Gil, acusado de complicidad en la matanza.
VIOLENCIA IMPARABLE
Por otra parte, el general Oscar Naranjo, jefe de la investigación del asesinato de Liliana Gaviria, hermana del ex presidente colombiano y ex secretario general de la OEA, César Gaviria, informó que la acción tenía como objetivo su secuestro y no asesinarla, aseguró ayer.
“Es lo que indican los elementos recogidos. No hay características que señalen que la intención fuera asesinarla, sino su secuestro”, sostuvo el oficial.
Naranjo, director de la Policía Judicial (Dijin), señaló que las autoridades trabajan en varias hipótesis, incluida la posibilidad de que narcotraficantes estén detrás del homicidio, ocurrido el jueves en la ciudad de Pereira (340 km al oeste de Bogotá).
“Tenemos abiertas todas las posibilidades, porque es una investigación con elementos aún frágiles, algunos con respaldo documental y científico. No está cerrada ninguna posibilidad, incluso el narcotráfico”, aseveró.