David Ortiz es un líder en los Medias Rojas y junto a Manny Ramírez conforman la pareja de bateadores más temibles del beisbol. (LA PRENSA/AP)

DAVID, EL “REY” DE BOSTON

Es difícil describir el aura que emite “Big Papi” cuando está en Boston [doap_box title=»Red Sox Nation» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Ortiz es un hombre de familia. Durante la conferencia de prensa en que anunció la extensión de su contrato, enfatizó la importancia de la orientación de su papá en su vida. “Él siempre ha tenido confianza […]

  • Es difícil describir el aura que emite “Big Papi” cuando está en Boston
[doap_box title=»Red Sox Nation» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Ortiz es un hombre de familia.

Durante la conferencia de prensa en que anunció la extensión de su contrato, enfatizó la importancia de la orientación de su papá en su vida.

“Él siempre ha tenido confianza en mí”, dijo “Big Papi” de su padre, Enrique Ortiz.

El bateador zurdo también expresó que su nuevo contrato (US$52 millones por cuatro años) es la manifestación de un compromiso especial entre él y la “Nación de los Medias Rojas”.

“Esto no sólo tiene que ver con David Ortiz. Esto tiene que ver con el grupo de muchachos que juegan unidos día a día. Cuando le pasa algo a cualquiera de nuestros muchachos, la 'nación' entera lo siente”.

David Ortiz es el patriarca ideal para el “Red Sox Nation”.

Son muy pocos los hombres que cuentan con un corazón tan grande y luminoso como el de “Big Papi”.

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se ha adueñado de los aficionados y del espíritu del Fenway Park

Su energía positiva es tal que hasta embruja a los guerreros del conjunto contrario. Por ejemplo, la primera noche que Seattle jugó contra los Medias Rojas, los integrantes del equipo visitante tomaban turnos en saludarlo mientras él tomaba sus prácticas de bateo. El robusto atleta los recibía con sonrisas enormes y abrazos fuertes.

En una de esas tertulias, siete peloteros, entre ellos Ichiru Suzuki, lo rodearon y empezaron a contarle chistes. Ortiz se gozó los cuentos pero no se distrajo de su trabajo. Cuando era su turno para hacer sus swings, se retiraba temporalmente hacia la jaula de metal y maravillaba a todos con sus bambinazos. Los profesionales lo observaban con las mismas miradas de admiración que transmitían los aficionados parados en sus sillas.

MUY QUERIDO

Los fanáticos adoran a Ortiz. Cuando juega en el Fenway Park alrededor de 39,000 entusiastas le gritan “Papi, Papi” cuando lo ven. Tal es el sentimiento detrás de los cantos que una persona que ve la escena y no sabe nada de beisbol diría que Ortiz es un padre prolífico. El toletero responde a los llamados con sonrisas y saludos. Es amistoso con cada persona con quien tiene contacto. No puede saludarlos a todos, pero los fanáticos que tienen la suerte de poder agarrar la atención del Buda del beisbol de Boston se sienten consagrados con su gracia.

Miles de los feligreses que hacen la peregrinación para ver a su ídolo portan camisetas con el apellido Ortiz en sus espaldas.

Algunas de las camisas son réplicas de las mismas franelas que usa el fornido bateador designado. Dichas túnicas cuestan alrededor de 150 dólares por ejemplar.

La influencia de “Big Papi” en la región va más allá del mercadeo. Es fascinador ver cómo la metrópolis que se distinguió por su prejuicio racial en la década de 1970 ahora alaba, como una deidad, a un hombre de piel canela.

En dicha época hubo muchas manifestaciones en contra de los negros cuando se intentó eliminar la segregación en las escuelas.

Es también encantador apreciar que la persona más querida en Nueva Inglaterra hoy en día, una era de sentimientos antiemigrantes en Estados Unidos, es un nativo de Santo Domingo.

Ser el catalizador de cambios sociales y el objeto de tanto afecto son responsabilidades que muchos hombres no sabrían cargar. Ortiz, sin embargo, no teme ser el “Gran Papá”. “Eso es algo que se lo gana uno con el tiempo y ya que la gente lo ve a uno así, uno lo que tiene que hacer es seguir trabajando fuerte para mantenerse fuerte”, le explicó Ortiz a espndeportes.com, la semana pasada, desde su casillero en el camerino de los Medias Rojas.

DUPLETA CON RAMÍREZ

En el espacio confinado del clubhouse se aprecian aún más los encantos de “Big Papi”. Su garita está ubicada junto a la de Manny Ramírez. El dúo dinámico de la alineación de los Medias Rojas ocupa una esquina del clubhouse. La jovialidad de Ortiz es un contrapeso a la cautela que demuestra “Súper Manny” con la gente.

Ortiz ocupa un cargo importante en el santuario del equipo. No sólo rige sobre los controles del sistema de sonido en el “clubhouse” pero sirve de ayo para muchos de los principiantes.

Una tarde, mientras Ortiz tocaba un reggaetón en su estéreo, Adam Stern se montó encima de una mesa y empezó a bailar. El novato decía que imitaba las movidas que desplegó el “Rey David” en una función privada del equipo. Ortiz fue el que más se gozó el chiste.

El receptor Jason Varitek tiene el rango de capitán de la escuadra, pero es “Big Papi” el que mantiene a sus compañeros sueltos con la música y su entusiasmo.

¿De dónde aprendió Ortiz a ser tan positivo y amistoso? “Eso se aprende en la casa con la familia. Tengo una familia que es muy buena. Que es muy unida. Mi mamá, que en paz descanse, y mi papá siempre me enseñaron cómo llevarme bien con la gente”.

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