Julio Raudez comenzó su racha en la Profesional al no perder un solo juego en esta exigente liga con el Chinandega. (LA PRENSA/M. LORÍO)

CASI INVENCIBLE

RaudeZ TENÍA RACHA DE 16 TRIUNFOS Julio Raudez registró el pasado viernes una desafortunada apertura, quizá la más discreta de su carrera en nuestro beisbol, al permitir nueve hits y nueve anotaciones en apenas 1.1 entradas ante el Matagalpa. Una mala salida la tiene hasta el más fino carabinero, pero en una formidable demostración de […]

RaudeZ TENÍA RACHA DE 16 TRIUNFOS

Julio Raudez registró el pasado viernes una desafortunada apertura, quizá la más discreta de su carrera en nuestro beisbol, al permitir nueve hits y nueve anotaciones en apenas 1.1 entradas ante el Matagalpa.

Una mala salida la tiene hasta el más fino carabinero, pero en una formidable demostración de consistencia, Raudez perdió un juego por primera vez en siete meses, pasando por la Liga Profesional, los Juegos Centroamericanos y el presente Campeonato Nacional.

En ese recorrido, el granadino recolectó 16 victorias sin derrotas en 27 juegos, con una brillante efectividad de 1.64 durante 120.2 entradas, sorteando equipos de diversos grados de dificultad.

Antes del viernes, su último tropiezo era el 11 de septiembre del 2005 en el Mundial de Holanda frente a Japón.

Para poner en perspectiva la racha ganadora de Raudez, es tan extensa como la hilera hilvanada por Martín Bojorge en el Campeonato Nacional 1991-1992.

Aunque la de Raudez no fue en un solo torneo, es tan auténtica como la de Bojorge, pues la mayor parte de ella se construyó en un nivel más fuerte al Campeonato Nacional, la Liga Profesional.

PASO A PASO

En una muestra de alarde, Raudez fue el mejor lanzador de la Profesional, que comenzó en octubre y finalizó en enero, pasando encima de los Padilla, Hansack, Sevilla y cualquier extranjero, con un balance de 10 triunfos sin derrota en 18 apariciones con el Chinandega, convirtiéndose en verdugo de los fieros Leones al superarlos en seis oportunidades, incluyendo un duelo 2-1 ante Devorn Hansack.

El hijo de Diego —aquel valiente tirador de bola submarina de los años ochenta— continuó invencible en la Serie Final contra el San Fernando, ganando el segundo juego por blanqueada y saliendo sin decisión en el quinto desafío.

Después tuvo un respiro en marzo, en los juegos del “barrio”, los Centroamericanos, al liquidar fácilmente en dos oportunidades a Guatemala —el juego inaugural y el final— para llevar a Nicaragua a la medalla de oro.

La cadena de éxitos se extendió al Campeonato Nacional, al doblegar dos veces al Matagalpa y una al Estelí, mientras salía sin decisión en dos choques contra el Bóer, que de cualquier modo fueron ganados por su equipo, los Tiburones de Granada.

SÍMBOLO DE TRIUNFO

Quizá lo más impresionante de todo fue que durante la racha 27 actuaciones monticulares de Raudez sin cargar con una derrota, el balance de los equipos con él en la colina fue de 26 victorias por sólo un fracaso.

La única vez que un equipo de Raudez perdió con él tomando parte del juego, fue el 27 de noviembre del 2005 en la Profesional, cuando el San Fernando superó 6-4 al Chinandega.

Desde entonces y antes de encontrarse con el Matagalpa el viernes reciente el granadino tuvo acción en 17 juegos y sus equipos los ganaron todos, independientemente que él tuviera o no decisión.

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