sin desnudo
EFE – REPORTAJES
Bette Davis, Katharine Hepburn o Joan Crawford conservaron su anatomía a salvo de la mirada de millones de espectadores. Pertenecieron a la Época de Oro de Hollywood. Nunca hicieron escenas de sexo y protagonizaron algunas de las mejores películas de la historia del Séptimo Arte.
Algunos cinéfilos de “pura sangre” desbordan nostalgia cuando hablan de la Época de Oro de Hollywood. Esta época no existió sólo en Estados Unidos, sino en México, Argentina, España, Francia e Italia, donde el cine ha sido una gran industria.
En los tiempos que corren, aunque de vez en cuando nos sorprendan algunos filmes de excelente calidad comparables con algunos míticos de los años cuarenta o cincuenta, el cine universal está “suspirando por la herida”.
De aquellos años viene la expresión de “Séptimo Arte” aplicada a la industria cinematográfica. Los actores eran actores, sin trucos ni efectos especiales. “Un guión malo puede sepultar a una actriz”, afirmó en cierta ocasión Bette Davis, y tuvo razón.
COMO TODAS LAS DE SU TIEMPO
En la Época de Oro del cine el sexo, el placer innato del hombre (léase humanidad), se insinuaba. Hoy se expone en la pantalla con tanto realismo que se ha convertido en la atracción principal y clave para recaudar los costos de la película lo antes posible.
El ejemplo está en “monstruos sagrados”, como Bette Davis, Katharine Hepburn o Joan Crawford. Aunque son muchos los nombres que se podrían destacar.
Bette Davis debutó con Bad Sister (1931), dirigida por Hobart Henley. Como a todas las actrices de su tiempo, le bastaba convencer con su talento sin rozar el mal gusto. Nunca Hollywood contará con una actriz que haya brillado tanto como lo hizo Bette Davis.
Refiriéndose al verdadero cine, comentó en una entrevista en el periódico New York Times (1972): “Una actriz nada tiene en común con las “vedettes” platinadas que salen en la pantalla y que exhiben lo que a nadie le interesa ver”. Y se refería al desnudo que apenas sobrepasaba las rodillas.
Los guionistas escribían pensando en las divas. No obstante, Davis afirmaba: “Nunca me han propuesto un guión con escenas de cama, pero si a alguien se le ocurriera, no le daría tiempo para que terminara la oferta”.
La Davis ganó dos Oscar a la mejor actriz por Dangerous (1935) y por Jezebel (1938). Participó en 102 películas. Dignas de destacar son: The Setter, The Sisters, Marked Woman, The star, A Stolen Life, The Man who Came to Dinner.
Nadie puede opinar sobre cómo eran sus pechos, porque Bette Davis triunfó sin desnudarse.
EL DETERIORO DE HOLLYWOOD
Katharine Hepburn, como las de su categoría, desarrolló una extensa carrera teatral, debutando en el cine en 1932, con A Hill of Divorcement, de George Cukor, el mejor director de alta comedia.
Falleció el 29 de junio 2003 y le dio tiempo de ver lo que consideró “el deterioro de Hollywood”. Todo el sexo, droga y violencia que, innecesariamente, aporta gran parte del cine actual.
“Lamento que no haya surgido gente talentosa como la de mi época. Entonces el guión definitivo, antes de rodarse, pasaba por muchas lecturas. Cuando se daba la voz de ¡acción!, era porque ya se habían atado todos los cabos. Cuando un director realizaba su primer largometraje, ya había sido ayudante de otros grandes”, comentó en una entrevista.
Katharine Hepburn ganó tres Oscar. En 1933 por Morning Glory; en 1967 por Guess who's Coming to Dinner y en 1968 por The Lion in Winter.
El número de sus filmes ronda el centenar. Tampoco hubo una productora capaz de ofrecerle un guión en el que tuviera que desnudarse o con escenas de sexo.
Su anatomía permanece virgen para la mirada de millones de espectadores que la convirtieron en una de las reinas del celuloide. También Katharine Hepburn triunfó sin desnudarse.
PERSONALIDAD ANDRÓGINA
Joan Crawford nació el 23 de marzo de 1908. Antes de ser estrella trabajó de camarera y a los 17 años debutó como bailarina. En el cine mudo lo hizo en 1924 con Lady of the Night.
Fue una de las actrices más exigentes, temperamental, arrogante, y de personalidad andrógina. Trabajar con ella no era fácil, pero se le soportaba porque, desde el comienzo del rodaje de cualquiera de sus películas, el éxito estaba asegurado.
Tampoco hubo un osado que le ofreciera un guión en el que hubiera escenas atrevidas de cama, ni en la que tuviera que desnudarse.
“Para eso están los teatros de vodeviles. Una actriz total está por encima. Fui bailarina y hubiese podido seguir en el teatro de revistas, pero lo utilicé para llegar a donde estoy. Estudié y me superé”, afirmó en una de sus últimas entrevistas.
Actitud plausible cuando se han visto películas como: The Women, A Soman's Face, Mildred Pierce, Harriet Craig, Johnny Guitar, The Store of Esther Costello, What Ever Happened to Baby Jane (con Bette Davis), I Saw what you Did o Berserk, en las que la actriz deslumbra. Más de 80 títulos confirman una carrera ejemplar.
En 1945 obtuvo el Oscar a la Mejor Actriz por Alma en Suplicio y en 1947 fue candidata por Amor que Mata.
Adoptó cuatro hijos. Falleció en 1977 de un ataque al corazón en su casa de Nueva York.
Joan Crawford triunfó como mujer y como actriz, sin embargo, nunca se desnudó en la pantalla.
La lista de las que rechazaron el exhibicionismo y que jamás tuvieron que decir “me desnudo por exigencia del guión”, es interminable. Citamos a: Gloria Swanson, Ava Gardner, Barbara Stanwyck, Lauren Bacall, Lucille Ball, Anne Bancroft, Ingrid Bergman, Elizabeth Taylor, Claudette Colbert, Linda Darnell, Arlene Dahl, Olivia De Havilland, Dolores del Río, Marlene Dietrich, Irene Dunne, etc.
Fueron irrepetibles como actrices y como señoras estupendas, triunfaron rotundamente pero… ninguna se quedó como vino al mundo…