- Familiares de Pedro Acosta aseguran que no participó en crimen contra Ricardo Prado
CORRESPONSAL / MATAGALPA
Pedro Joaquín Acosta Mairena, quien en mayo próximo cumplirá 24 años, guarda la medida cautelar de prisión preventiva en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí, cinco kilómetros al suroeste de la ciudad de Matagalpa. Es uno de los seis jóvenes que están siendo procesados como presuntos autores del asesinato en perjuicio del universitario Ricardo Antonio Prado Martínez.
Sin embargo, los familiares de Acosta confían plenamente en su inocencia y, en rueda de prensa, la tarde de ayer, sostuvieron que el procesado tiene un récord policial limpio y que nunca participó en el ataque a golpes y pedradas que segó la vida de Prado Martínez, la madrugada del 19 de febrero recién pasado.
“Queremos reiterar, a la familia de la víctima, que sentimos muchos la pérdida irreparable que tuvieron (…) pero queremos dar a conocer un poco al verdadero Pedro que nosotros conocimos, no como esa imagen distorsionada que se ha dado conocer”, expresó doña Vilma del Socorro Mairena Blandón, tía materna de Acosta.
Persona esforzada
Según la señora Mairena, “mi sobrino es una persona esforzada y trabajadora que ha buscado cómo prepararse. Es bachiller, tiene una carrera técnica, sabe algo de inglés, ha venido sacando cursos de especialización en mecánica automotriz y en abril pensaba sacar un curso de ‘full injection’ y nunca se ha enredado en nada. Su sueño era reunirse con su mamá”.
Explicó que la madre de Acosta vive en Nueva York desde hace varios años y que, por gozar de la ciudadanía norteamericana, está tramitando la ‘residencia’ para el joven que se encuentra detenido.
Víctima regresaba de 15 años
La madrugada del 19 de febrero, Prado Martínez y varios de sus amigos regresaban de una fiesta de 15 años pero, cerca del puente en la salida a Managua, al suroeste de la ciudad, fueron interceptados por un grupo juvenil que los atacó a golpes y pedradas. El universitario resultó muerto.
Doña Vilma aseguró que su sobrino trabajaba cuidando un taller de mecánica en el barrio Rodolfo López, a unas tres cuadras del sitio del crimen, y que Acosta llegó al lugar poco después de que Prado y sus amigos fueron agredidos.
“Lo que nunca imaginó él es que por tener un gesto humanitario (…) por ayudar a parar un taxi para montar al joven, iban a involucrarlo y ponerlo tan mal parado ante una ciudadanía que ni lo conocía tanto (a Acosta)”, expresó doña Vilma.