- La enfermedad del ojo seco produce sensaciones molestas
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El ojo seco es la enfermedad más frecuente de la Oftalmología, aunque afortunadamente, sólo a veces la más grave.
El 14.6 por ciento de 2,482 pacientes mayores de 65 años reportó síntomas sugestivos de ojo seco. Esto aumenta, entre otros, en las personas que padecen enfermedades como artritis y pacientes alérgicos que toman antihistamínicos.
La enfermedad de ojo seco es la sensación subjetiva de falta de lágrima en la superficie ocular, manifestada por roce, picor, ardor, sensación de arenilla y falta de lubricación.
Funciones de la película lagrimal
Óptica. Formar una película precorneal muy lisa. Cuando el ojo está seco y el epitelio queda en contacto con el aire, su irregularidad hace que las imágenes se vean desenfocadas y borrosas.
Metabólica. Aportar al tejido corneal agua, oxígeno, glucosa, reguladores, enzimas, etc.
Limpiadora. La lágrima es el vehículo que elimina cuerpos extraños y microorganismos. Si la lágrima faltase, estas materias quedarían retenidas en la superficie ocular.
Antimicrobiana. Barrera y barrido mecánico. Enzimas de la lágrima con un cierto efecto antibiótico.
Lubricante. La lágrima, debido a su adherencia a la superficie corneal y a su escasa viscosidad, es un buen lubricante para el deslizamiento del párpado superior durante el parpadeo.
Las metas en el tratamiento son: aliviar el ardor, dolor, sensación de cuerpo extraño, etc. Restaurar una superficie óptica uniforme.
Además, prevenir lesiones corneales. Y para esto, evitar factores que provoquen irritaciones oculares de cualquier tipo (falta de sueño, viento con partículas, humo de tabaco, irritantes químicos volátiles, piscinas cloradas, etc.) a las que el ojo seco tiene menor resistencia.
Hay que aclarar bien la naturaleza crónica del proceso y que difícilmente se producirán lesiones de la visión permanentes si se hace correctamente el tratamiento y las recomendaciones.
*Instituto Oftalmológico Munguía. Teléfono: 278-206