Sabemos que hay un nicaragüense en triple A, dos en doble A, y uno en clase A fuerte. Otros cuatro están en clase A débil, y cuatro no han sido asignados a ningún equipo todavía.
Gonzalo López (entre A fuerte y AA), Mario Peña (entre A fuerte y débil), Wilder Rayo (muy probablemente A de temporada corta, que empieza en junio) y Renato Morales (posiblemente en el mismo caso) están en lo que se llama “entrenamiento de primavera extendido” mientras reciben órdenes de reportarse.
Curiosamente, en el mismo caso están los cubanos firmados en Nicaragua, Michel Abreu y Bárbaro Cañizares, que muy posiblemente irán eventualmente a doble A o serían dejados libres.
El propósito es darle a los jugadores entrenamiento especializado; en particular, corregir fallas en la mecánica del juego. Sin estas correcciones jugar puede muy bien ser una pérdida de tiempo, mientras que ya bien entrenado el pelotero puede rendir al máximo de su capacidad.
PROSPECTOS
El de triple A es William Juárez, asignado por los Dodgers de Los Ángeles a Las Vegas. William tiene triple reto: madurar como profesional y como persona, corregir sus deficiencias, y no dejarse amedrentar por jugar en un parque y una liga donde es fácil conectar jonrones y destrozar lanzadores.
Tomadas del Baseball Forecaster, de Ron Shandler, he aquí las cifras de Juárez a nivel de Grandes Ligas en sus dos últimas temporadas, ambas en doble A: en 2004, 5.92 de efectividad con cuatro jonrones, 22 bases por bolas y 61 ponchados en 75 innings, y en 2005 5.01 con 12 cuadrangulares, 47 pases y 60 abanicos en 104 entradas.
Pese a que su efectividad mejoró, su pitcheo empeoró del 2004 al 2005. Específicamente, dio más bases por bolas por juego, mientras ponchaba a menos, y le conectaban el doble de jonrones. Su habilidad para evitar que los que se le embasaban anotaran desmejoró.
Tiene que mejorar el control de sus lanzamientos tanto dentro como fuera de la zona de strike.
Y para subir a las Mayores, tiene que mantener su efectividad debajo de cinco, y esperar que las lesiones a los lanzadores de los Dodgers le abran un espacio. Así le pasó a Steve Schmoll, que llegó al Gran Circo con 4.79 en Las Vegas.
Uno de los doble A es Luz Portobanco. Cuando los scouts lo ven lanzar preguntan si es Grandes Ligas, pues tiene un mundo en la pelota, un brazo privilegiado.
Pero tiene que aprender a utilizar sus armas; solamente velocidad no sirve sin control ni malicia. La equivalencia a las Mayores del sobrino del recordado Heberto muestra solamente 36 abanicos en 75 innings, pero 53 bases por bolas. Y su efectividad equivalió a 9.24. Tiene que aprovechar al máximo los minutos que quedan de la paciencia de los Mets. A otro con menos talento hace ya años que lo hubieran botado.
El otro doble A es Devorn Hansack, pero no tenemos antecedentes más que en Nicaragua, imposibles de traducir.
Repitiendo en A fuerte está Walter Sevilla (Kansas City). El año pasado bateó .248 con 15 dobles y seis cuadrangulares en 234 turnos, 32 bases por bolas y 42 ponches.
Haciendo la aproximación basados en las cifras del Baseball Prospectus, vemos que Walter a nivel de Grandes Ligas bateó .181, con nueve tubeyes y cuatro jonrones, pero recibe apenas 16 bases por bolas. Obviamente, no le valió ni para el avance a doble A.
Cuando uno repita clasificación, solamente hay dos resultados: o una clara mejora y el ascenso a doble A o más para el 2007, o quedarse igual o desmejorar. Cualquiera de las dos últimas significa salir de la organización.
Mario Holmann (Yanquis) y Ofilio Castro (Nacionales) están en la Liga del Atlántico Sur (Sally), con Charleston y Savannah, respectivamente.
Ronald Garth, el Jugador del Año de liga menor de Seattle en 2005, y Douglas Argüello (Astros) van a la Liga del Medio Oeste, respectivamente con Wisconsin y Lexington. Todos están en A débil.
Pero es hasta en doble A que se dice la verdad. Suerte a todos.