- Sólo dos poderosos huracanes, el Fifí y el Juana, han podido detener la Serie, después ni la guerra de los ochenta los paró
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serie del atlántico SIGUE FIRME A SUS 55 AÑOS
BILWI.— Aquí sí se siente el beisbol. Cuando se inicia la Serie de Beisbol del Atlántico, nacida de “una vaga idea” de algunos deportistas costeños, todo se paraliza. Nada funciona si no tiene como eje central este evento deportivo, el cual llegó a convertirse, 55 años después, en lo que muchos ahora llaman las “olimpiadas costeñas”.
La Serie de Beisbol del Atlántico es el evento deportivo más importante de esta región del país. En ella se enfrentan 13 equipos representativos del mismo número de municipios de las dos Regiones Autónomas del Caribe nicaragüense: Bluefields, Puerto Cabezas, Siuna, Corn Island, Kukra Hill, Karawala, Bocana de Paiwas, Waspam, Laguna de Perlas, Bonanza, Río Grande, Rosita y Prinzapolka.
Ayer concluyó este evento, después de 12 días de combate puro sobre el terreno de juego de tres estadios en Bilwi, la cabecera de Puerto Cabezas, no sin antes haber dejado atrás la euforia de los fanáticos y el conflicto con las autoridades centrales porque las actividades institucionales se paralizan para dar pase al evento.
Asueto y medio día de trabajo
Por ejemplo, el Ministerio del Trabajo en Puerto Cabezas decretó asueto a cuenta de vacaciones para todos los trabajadores del Estado que querían ir al estadio el 27 de marzo pasado para estar presente en la inauguración del evento. Pero además, para todo el evento, decretó que sólo se trabajará medio día.
Antes, el Gobierno municipal que preside la alcaldesa Elízabeth Henríquez y el Consejo de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), decretaron vacaciones para todos los estudiantes (primaria y secundaria) durante los 12 días que dura de la serie. Esto provocó una reacción airada del Ministro de Educación, Miguel Ángel García, quien aseguró que sólo el MECD central tiene facultad para suspender las clases.
“Aquí ha sido una tradición que no haya clases cuando se celebra la serie del Atlántico, pero esta vez no fue así porque se opuso el MECD central”, dijo la alcaldesa Henríquez.
“Lo que pasa es que en el Pacífico no entienden la dimensión que esta serie tiene en la mente y corazón de los fanáticos caribeños”, valoró Gilber Smith, entrenador general del equipo de Puerto Cabezas.
Cambian las armas por los bates
“Los habitantes de la Costa Caribe llevamos el beisbol en la sangre. Un ejemplo de esto es lo ocurrido en 1985, teniendo como sede el municipio de Laguna de Perlas y Halouver, en el Atlántico Sur. En medio de las hostilidades de la guerra, los mandos militares de los frentes que combatían en la zona decidieron un cese al fuego que permitiera el desarrollo de la 34 Serie de Beisbol del Atlántico”, recordó Smith.
“Fue tanto así que depusieron los fusiles para enfundarse los uniformes de beisbol, tomaron los bates, guantes y pelotas, he hizo que la familia costeña se reencontrara nuevamente y se olvidara momentáneamente de sus muertos. Jugaron, incluso, con los fusiles en los dogout y la serie de beisbol se realizó sin incidencia alguna. Terminó el campeonato, salieron los equipos del lugar y nuevamente tronaron los cañones y fusiles. La guerra continúo su curso, pero el beisbol no se paró”, explicó.
Ni la guerra pudo detener este evento. Sin embargo, dos veces se dejó de jugar en el Atlántico: en 1971 y 1989, cuando los huracanes Fifí y Juana golpearon la Costa Caribe y obligaron a los organizadores del evento en su momento a trasladar a la zona central del país el beisbol, para finalizar el campeonato.
Beisbol que une
Desde que se inició el beisbol en Nicaragua, en Bluefields (1888) ha servido para unir a las etnias costeñas. En este campeonato los habitantes de esta región de Nicaragua se unen en un solo abrazo, un solo fin: el beisbol. Niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos atiborraron los estadios, vibraron de emoción ante las jugadas y los batazos que sus equipos preferidos realizan. Jugaron con sangre, lo sintieron en sus entrañas, gritaron, bailaron, se contorsionaron, lo amaron. Así es el beisbol del Caribe nicaragüense.
El equipo de Bluefields es el que ha mantenido la hegemonía alzándose con 24 campeonatos, le sigue Puerto Cabezas con 14, Rosita con 5, Siuna y Bonanza con 3 cada uno, Corn Island y Laguna de Perlas con 2 y Kukra Hill con uno. Los equipos de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) se han impuesto ganando 29 torneos contra 25 de sus vecinos del norte. De estos torneos han salido grandes jugadores que le han puesto en alto el nombre de Nicaragua jugando en series internacionales. Incluso para el beisbol rentado. Tal es el caso del lanzador de Laguna de Perlas, Aubert William, quien jugó con Minessota en las Grandes Ligas.
La próxima parada de la 56 Serie del Beisbol del Atlántico será en el municipio de Karawala. El lema que visionó un habitante de Bilwi fue basado en todas las experiencia que la serie ha dejado en cada corazón, en cada pueblo en que se desarrolla este evento: “Que la hermandad perdure para siempre”.