- Quieren demostrar conexión entre el cerebro y el aparato digestivo
Uno de los problemas más frecuentes que tienen que atender los especialistas en enfermedades digestivas es el Síndrome del Intestino Irritable. Es el nombre científico de lo que buena parte de la sociedad conoce como colon irritable.
Siempre se ha pensado que si existe una patología que se puede etiquetar de sicosomática es esa. Los médicos han observado que muchos de estos pacientes están estresados o reconocen tener niveles de ansiedad elevados. Además, en el intestino hay un número tan alto de células nerviosas que a nadie le extraña que pueda existir una conexión entre las vivencias que se perciben en el cerebro y la funcionalidad del aparato digestivo.
La medicina sicosomática tiene muchos detractores que argumentan muchas veces con razón que en una época en la que todo lo científico (y la medicina lo es esencialmente) debe ser demostrado con datos en la mano, hay que profundizar más para echar la culpa a la mente de un problema tan común. Precisamente eso es lo que está intentando hacer el profesor Manuel Díaz-Rubio.
El jefe del Servicio del Aparato Digestivo del Hospital Clínico de Madrid, España dictó en la Real Academia de Medicina una conferencia en la que expuso estudios que su grupo lleva a cabo sobre la asociación de las emociones y las medidas de la inteligencia llamada experiencial con el Síndrome del Intestino Irritable. Los científicos quieren comprobar si con intervención sicoterapéutica se puede modular la enfermedad, que todavía no tiene un buen tratamiento. Han abierto una vía que contribuirá a relacionar mente y cuerpo con mayor rigor.
Fuente: Suplemento Salud, del diario El Mundo, España.