- Sentirse incapaz, fea y pensar que merece los malos ratos que pasa, son comportamientos de quienes sufren abusos de sus parejas y se niegan a reconocerlo
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Descalificar a nuestra pareja es un comportamiento que puede llegar a ser cotidiano en la relación y pasar inadvertido pese a que lastima la unión y la estabilidad familiar.
Para el médico siquiatra Manuel Madriz, la violencia intrafamiliar tiene diferentes matices: la violencia física, la violencia económica y la sicológica.
Es difícil precisar matices que a veces son muy tenues entre la conducta normal y la conducta violenta, sin embargo, son más frecuentes las actitudes de violencia sicológica en la pareja que la violencia física, señaló Madriz.
Un primer elemento en la violencia sicológica, según Madriz, es el fenómeno de la descalificación, el cual se da cuando el cónyuge ofende y verbalmente empieza a descalificar a la pareja, con frases como, no servís, no funcionás, no ayudás en nada, no hacés nada, situación que después de periodos determinados hace creer a la persona que es incapaz, lo cual provoca que cometa más errores de los que en el pasado pudo cometer, incrementando a su vez las actitudes de violencia de parte del cónyuge.
Otra forma de violencia sicológica se da cuando la mujer, que es la afectada en la mayoría de los casos, se ve perturbada por el factor no productivo; por ejemplo, la mujer madre, ama de casa, que no tiene ningún ingreso económico suficiente como para poder hablar en igualdad de condiciones con el cónyuge. Éste hace uso de su poder económico para afectarla, dominarla y controlarla, llevándola a sentir que está rogando, pidiendo, que debe soportar una serie de cosas porque no tiene soporte económico para contrarrestar esas actitudes.
Una de las consecuencias de la violencia económica que se da en una relación es que se produce una relación de mercantilismo porque la mujer viene perdiendo el amor por el hombre, en muchos casos la unión se mantiene porque ella no tiene otras opciones y debe sobrevivir, aunque sea soportando esos maltratos, explicó el especialista.
Otro elemento importante de daño sicológico en la pareja es la infidelidad. A veces la infidelidad es usada por el cónyuge para hacerle sentir a la mujer que hay otras mujeres, probablemente más jóvenes, más agraciadas físicamente e intelectualmente que ella y debe tolerar las infidelidades puesto que su capacidad de optar a otra relación está disminuida porque es mayor o no tiene cualidades físicas, señaló Madriz.
En cuanto al aspecto sexual, la violencia ocurre cuando la relación sexual entre la pareja se da por obligación. El sexo, cuando no es co-participado o promovido por ambos y es demandado de manera parcial, como una forma de satisfacción de parte del cónyuge, sin la preparación adecuada, sin tomar en cuenta el estado anímico de la pareja y sin lograr llevarla progresivamente hacia los niveles de estimulación adecuada, es una forma de violencia que a largo plazo puede traer problemas de frigidez en la mujer, advirtió.
El especialista señaló que en nuestro medio es muy común que se produzca ese tipo de violencia sexual, aunque también se puede dar el efecto contrario, como que el cónyuge haga algún tipo de estimulación y a la hora del coito diga ya no, dejando una sensación enorme de frustración en la pareja.
Decepción ante la aplicación de la ley
Según la capitana Carlota Espinoza, jefa del Departamento Nacional de la Comisaría de la Mujer, no todos los casos pasan al Ministerio Público, porque el proceso se hace muy complicado y las denunciantes desisten durante el proceso o muchas veces quedan en mediación.
Actualmente en nuestro país, hay 23 Comisarías de la Mujer a nivel nacional y en cada una hay sicólogas y un equipo de investigación.
Espinoza sostiene que el número de denuncias en el 2005 disminuyó respecto al 2004; sin embargo, no es un indicador de que el índice de violencia ha disminuido, ya que muchos casos se quedan en silencio debido a que ven la situación como normal. Por otra parte, se hace trabajo de prevención, lo cual hace que las mujeres tengan más conocimientos y evitan que sus parejas cometan delitos al agredirlas físicamente.
En cuanto al delito de lesiones sicológicas, Espinoza señaló que es muy delicado y el proceso es largo; además, son casos que poco se denuncian porque lo ven como situaciones normales con su marido, al igual que la violencia sexual, la cual no es vista como una violación por que es su pareja quien lo obligó a tener coito.
Hazel Jirón, coordinadora de medios de Puntos de Encuentro, señaló que debido a que la violencia tanto física como sicológica es un fenómeno muy arraigado en nuestra sociedad, han creado campañas de concientización social.
Los hombres y mujeres pensamos que el hombre es agresivo por naturaleza; por otra parte, las mujeres pensamos que nos merecemos lo que está pasando, todo por el sentido de pertenencia, advirtió Jirón.
Por otra parte, agregó que la violencia tiene que ver con la forma en que han socializado el ser hombre y el ser mujer, hay mucha relación de poder que va mermando la autoestima porque cuando se golpea el cuerpo también se lastima la integridad de la persona.