En Señora del Destino esta semana, por fin, Isabel parece ser un poco sensata. Después de huir con Nazaret para salvarla de la cárcel, empieza a darse cuenta de que su decisión no vale la pena, ahora deberá pensar en su hijo.
Hablando de hijos, esta semana verán a Shaolin, celoso por que Diana anda con Bruno. Para descargar su rabia rapta a la pequeña Carmiña y hace pasar un rato de desesperación a la adolescente. En medio del caos, Reginaldo, a quien no le gusta que su hijo se relacione con el pueblo, llega a casa de Diana ofendiéndola y casi la agrede físicamente, menos mal que Do Carmo se presenta y lo pone en su lugar, es más, Dirceu lo compromete con el pueblo y no le queda más que prometer muchas obras.
Como ustedes saben, Josivaldo está chantajeando a Reginaldo para seguir informando a la loca de Nazaret de lo que pasa en casa de Do Carmo. Reginaldo se entera de que su padre tiene una relación con la secuestradora y empieza a investigar pero no crean que por amor de hijo sino porque, como siempre, quiere mantener alejada y ocupada a su madre para que no afecte sus planes.
A Do Carmo los desprecios le han caído al por mayor, además de soportar que su hija no la acepta, Dirceu le pone un alto, le pide que lo libere de su relación, porque aunque la ama, le dice que no puede dejar su vida a un lado y correr a solucionarle sus problemas pero Do Carmo piensa que actúa así por celos, entonces lo primero que hace es llamar a Giovanni que siempre está disponible, así que no se asusten si terminan juntos.
A Nazaret por fin se le cae la máscara ante Isabel, poco a poco la joven se va decepcionando y decide no seguir huyendo. Cuando Isabel le confiesa a Nazaret que tiene que pensar en su hijo, esa confesión no le cae nada bien y se pone más loca de lo acostumbrado, se toma unas pastillas pero lo peor pasa en el hospital porque la desquiciada le dice que tiene que abortar; es entonces cuando se da cuenta de lo malvada y cruel que es Nazaret y le grita que la odia. Vamos a ver qué hace Isabel, por el momento sigue sufriendo y extrañando a Edgar, quien está muy mal. Edgar se refugia en la lectura de los diarios de su abuela, donde descubre la verdad sobre el secuestro.
Una buena noticia es que pese a la reacción tan brusca de Sebastián al enterarse de que su hija es lesbiana, termina tratando de comprenderla, gracias a la intervención de Giovanni.