Caravana a favor de ilegales en Miami

“Los indocumentados no son terroristas”, dijeron varios protestantes de diferentes países Corresponsal/ Miami A sus 18 años de edad, la jovencita nicaragüense Gema Almanza tiene su primera frustración, la de no poder continuar sus estudios para llegar a ser una profesional. Ese es sólo uno de los costos de que sus padres no tengan un […]

  • “Los indocumentados no son terroristas”, dijeron varios protestantes de diferentes países

Corresponsal/ Miami

A sus 18 años de edad, la jovencita nicaragüense Gema Almanza tiene su primera frustración, la de no poder continuar sus estudios para llegar a ser una profesional.

Ese es sólo uno de los costos de que sus padres no tengan un estatus migratorio que permita a su familia ejercer todos los derechos de los cuales gozan los residentes y ciudadanos en Estados Unidos.

La muchacha era una de los tantos participantes en una demostración de protesta frente al edificio de Inmigración en Miami, dirigida a concientizar sobre la legalización de casi 12 millones de indocumentados en Estados Unidos.

Dijo que lo único que ha conseguido es un permiso temporal de trabajo, pero ella quisiera ser residente, para continuar estudiando en el college y para lograr beneficios médicos que son costosos.

testimonios denicas afectadas

La nicaragüense Lesbia López, quien también participaba en la protesta, dijo que llegó a este país hace diez años y considera que ya es tiempo de que se legalice la situación a los indocumentados.

Ella cuenta con un permiso temporal de trabajo, pero no ser legal le ha afectado mucho, no sólo en lo personal, con un bajo salario donde trabaja o por el hecho de ser vista “como que no valés nada” sino también que este problema ya afecta a sus hijos, quienes no tienen acceso a la educación.

Ambas nicaragüenses levantaron su voz frente a las oficinas de inmigración, junto con inmigrantes de diferentes nacionalidades, muchos de los cuales ya son residentes o ciudadanos, pero están a favor de la legalización de sus demás compatriotas.

La concentración frente al edificio de Inmigración fue la culminación de una caravana que circuló por la Flagler Street, una de las principales vías de la ciudad.

Durante el recorrido de decenas de vehículos, se unieron otros, y desde los balcones de los apartamentos la ciudadanía expresaba su apoyo a los indocumentados, lo mismo que desde la calle, en las paradas de buses; y en pleno “down town” otros gritaban: “Viva Latinoamérica”, en señal de respaldo.

“Pedimos de manera respetuosa la legalización de nuestros inmigrantes”, expresó José Lagos, de Unidad Hondureña.

Mientras, la nicaragüense Nora Sándigo, dijo: “No tenemos bandera, representamos a todos los inmigrantes”.

“Soy residente, pero estoy aquí por mis familiares y amigos que no han sido legalizados”, expresó un colombiano, mientras un manifestante de otra nacionalidad llevaba en su carro un cartel exigiendo “respeto para los indocumentados, porque no son terroristas”.

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