Elsa Arauz (La Prensa/M. García)

Clama por libertad de su hijo y su esposo

Asegura que están presos injustamente por problemas de una propiedad Con lágrimas e impotencia por no poder hacer nada para obtener la libertad de su hijo y esposo, detenidos desde el 2 de noviembre en Siuna, la campesina Elsa Arauz, hizo un dramático llamado al Gobierno y la Corte Suprema de Justicia, para clamar justicia, […]

  • Asegura que están presos injustamente por problemas de una propiedad

Con lágrimas e impotencia por no poder hacer nada para obtener la libertad de su hijo y esposo, detenidos desde el 2 de noviembre en Siuna, la campesina Elsa Arauz, hizo un dramático llamado al Gobierno y la Corte Suprema de Justicia, para clamar justicia, porque considera que ellos “están presos injustamente”.

La situación de doña Elsa es dramática, prestó 400 córdobas para poder viajar de Siuna a Managua para que las autoridades se enteren de la situación que atraviesa, “pero para poder hacer este viaje tuve que dejar a mis ocho niños sin alimentos y sin techo”, expresó mientras lloraba inconsolablemente.

LA ACUSACIÓN

Según doña Elsa, su compañero de vida Hilario Chavarría, y su hijo Oscar Chavarría, fueron acusados por su hermano y tío respectivamente, José Chavarría, por los delitos de robo y problemas de propiedad, acusación que los mantiene tras las rejas.

La campesina expresa que en la acusación en contra de su esposo e hijo respectivamente, se han cometido numerosos vejámenes, desde supuestas “falsas acusaciones, hasta amenazas de muerte”.

“Yo lo único que quiero es la libertad de mi esposo y mi hijo. Ellos nunca han cometido delito y si mi cuñado quiere quedarse con la propiedad, pues que se quede con todo, pero no me los tengan presos porque mis ocho hijos están durmiendo en la calle y pasando hambre”, clama entre lágrimas la mujer.

HACER CONCIENCIA

Doña Elsa hizo un llamado a la juez de Siuna, Jacqueline Toruño, para que revise el caso de su esposo y su hijo.

“Por favor señora juez, revise el caso de mi esposo y mi hijo, ellos no han cometido delitos, solamente son víctimas de mi cuñado. Mis hijos necesitan ver libre a su padre. La cárcel los ha hecho víctima del hambre y de muchas desgracias. Pido justicia, que el Gobierno escuche mi súplica, Dios mío”, clamó llorando esta mujer de 42 años.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí