Qué pena lo del fut

[email protected] Ocurrió en Bluefields, pero pudo haber sido en Estelí o Diriamba, las plazas más importantes del futbol pinolero. Pero también en beisbol los fanáticos han enfurecido y asumido actitudes vandálicas como la registrada aquella tarde del 4 de junio de 1995 en Masaya, cuando se hirió a personas y se destruyó vehículos. Ahora es […]

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Ocurrió en Bluefields, pero pudo haber sido en Estelí o Diriamba, las plazas más importantes del futbol pinolero.

Pero también en beisbol los fanáticos han enfurecido y asumido actitudes vandálicas como la registrada aquella tarde del 4 de junio de 1995 en Masaya, cuando se hirió a personas y se destruyó vehículos.

Ahora es en Bluefields donde se han originado las noticias, y negativas, tras la avalancha de fanáticos al terreno de juego del Estadio Glorias Costeñas, para arrasar con todo lo que olía a América.

La excusa esta vez es que el árbitro René Guerrero se parcializó hacia el equipo de Managua. ¿Eso justifica semejante violencia? Por supuesto que no.

Al menos yo, jamás he entendido que haya que ir a los golpes por un juego. Se supone que el deporte es para unirnos, para confraternizar, no para separarnos y agredirnos, como si la vida dependiera de un partido. Es absurdo.

Y no es un asunto cultural. También pasa en España, Bélgica u Holanda. Pasa en todo el mundo. Ahora, ¿eso lo justifica? Claro que no. Pero al menos aquí, puso al desnudo la indefensión en que están los deportistas y los mismos árbitros, que más que parciales, a menudo carecen de dominio del oficio.

Los fanáticos que saltaron al terreno, no saben el daño que le han hecho a su propio equipo y a ellos mismos, pues ahora tienen una suspensión y han dado a quienes han visto esta región del país con menosprecio, otra razón para justificar su incorrecta actitud.

En esta época, en la que nuestro país necesita de una integración total para impulsarse unido y sobreponerse a las carencias que lo agobian, este incidente en Bluefields, es de lo más inoportuno.

Igualmente penosos son los incidentes que se han dado en Estelí, Diriamba, Masaya o Managua, pero lo esencial será descubrir en medio de esta dificultad, una oportunidad para crecer.

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