Parte de las tropas acantonadas en la zona de Bosawás. (LA PRENSA/S. GONZÁLEZ)

Protegen Bosawás

CORRESPONSAL/JINOTEGA La persecución por parte del Ejército a las bandas de armados que se movían sobre la ribera del borde fronterizo entre Nicaragua y Honduras en el Río Coco, departamento de Jinotega, durante los años de la guerra, quedó atrás. Ahora sus esfuerzos están encauzados a la protección del medio ambiente y la seguridad ciudadana […]

CORRESPONSAL/JINOTEGA

La persecución por parte del Ejército a las bandas de armados que se movían sobre la ribera del borde fronterizo entre Nicaragua y Honduras en el Río Coco, departamento de Jinotega, durante los años de la guerra, quedó atrás. Ahora sus esfuerzos están encauzados a la protección del medio ambiente y la seguridad ciudadana en la reserva boscosa de Bosawás.

Hoy por hoy esta reserva se ve amenazada por depredadores de la naturaleza y es contra este dañino problema que el Ejército cumple con una serie de misiones que van desde la protección ciudadana hasta evitar el narcotráfico, el abigeato y el contrabando de madera. Para cumplir con esto se mantiene una vigilancia permanente en el borde fronterizo de la Reserva.

En esta época es cuando más incendios y quemas se producen, por lo que el Ejército, acantonado en el puesto fronterizo de Bolinki, se mantiene vigilante y atento día y noche porque su misión es proteger lo poco que queda de Bosawás, según el mayor Pastor Arauz, jefe del Primer Batallón de Infantería, ubicado en la base de Apanás, departamento de Jinotega.

Arauz agregó que las tropas de soldados están dispersas en tres puestos como son San Andrés de Bocay, Bolinki y Wiwilí. Este último está siendo reconstruido para mejorar las condiciones de los soldados que se mantienen por un largo tiempo en la zona.

SIN DESCUIDAR LA SEGURIDAD

“Además de tener la responsabilidad de resguardar la zona de amortiguamiento, el plan de seguridad en el campo es parte de la misión que tienen los miembros del Ejército”, explicó Arauz.

Una vez al mes un helicóptero aterriza en la comunidad de San Andrés de Bocay, convirtiéndose en la alegría de los pobladores, ya que además de abastecer a sus tropas, el médico después de atender a los soldados presta atención a los niños que están enfermos, como ocurrió en un viaje este fin de semana.

Howard Fernández Duarte, líder de la comunidad de San Andrés de Bocay, señaló lo importante que es para ellos que el Ejército tenga presencia en esta zona, convirtiéndose en sus embajadores ante el Gobierno y demás instituciones del Estado.

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