- Religiosos se manifestarán el lunes para que el Senado apruebe una reforma migratoria amplia
“Nosotros somos América” es el lema bajo el que sean unido líderes religiosos estadounidenses que se congregarán el lunes frente al Capitolio y celebrarán una jornada de oración mientras el Comité Judicial del Senado entregue un borrador de reforma migratoria.
«El evento servirá como empuje para demostrar el apoyo de los líderes religiosos de Estados Unidos a las comunidades inmigrantes», dijo Vanesa Cárdenas, directora de Comunicaciones del Foro Nacional de Inmigración (NIF).
Hasta ayer jueves más de 70 religiosos de diversas denominaciones han confirmado su asistencia, indicó el NIF.
«Tendremos comitivas que vendrán de varios estados, como California, Nueva York, Nueva Jersey, Illinois, Kentucky, Oregon y Florida», precisó Cárdenas.
Se espera que miles de activistas por los derechos de los inmigrantes asistirán a la jornada de oración que «suplicará por compasión y no por criminalización».
TEMOR POR LEY HR4437
El temor de los líderes religiosos estadounidenses se basa en la propuesta de ley HR 4437 que en diciembre aprobó la Cámara de Representantes y que sirve de base para las deliberaciones del Comité que prepara el proyecto de reforma.
El plan HR 4437, entre otros aspectos, criminaliza la estadía ilegal y castiga severamente a personas y organizaciones que brinden asistencia a inmigrantes indocumentados.
MILLONES DE AFECTADOS
De acuerdo con el plan dado a conocer por el NIF, los religiosos y activistas convocados participarán en un servicio ecuménico que incluye una bendición y plegaria por compasión, oportunidad y justicia para las familias de los inmigrantes de Estados Unidos.
«El grupo de clérigos aparecerá esposado para simbolizar la criminalización de los millones de cerca de 50 millones de personas que se verán afectadas si el Senado ratifica la propuesta HR 4437», dijo Cárdenas.
Los religiosos dispusieron unirse después que el cardenal de Los Ángeles, Róger Mahony, exhortó a sus feligreses a desobedecer cualquier ley que criminalice a aquellos que proporcionen ayuda a inmigrantes indocumentados.
DEBATE CIVIL
El anuncio de la jornada de oración se hizo poco después que el presidente George W. Bush pidiera a los miembros del Congreso hacer un «debate civil» que respete a la gente de todos los orígenes demográficos.
«Parte de velar porque se respeten nuestras fronteras es tener un programa de trabajadores invitados que anime a la gente a hacer constar su presencia para que sepamos quiénes son y que les diga, si están haciendo un trabajo que un estadounidense no quiere hacer, están bienvenidos aquí por un período para hacer ese trabajo», dijo el mandatario.
Bush se reunió en la Casa Blanca con representantes de grupos que presionan por cambios en las leyes de inmigración de Estados Unidos y que demandan una reforma amplia y justa.
El presidente agregó que «cuando tenga lugar este debate, deberá ser conducido en una forma civilizada. Debe ser hecho de una manera que brinde dignidad al proceso, de una manera que no enfrente a unos contra otros».
El mandatario quiere que el Congreso incluya en la reforma su programa de trabajadores temporales, que crearía una visa válida hasta por un máximo de seis años, al término de los cuales el indocumentado debe irse de Estados Unidos.
«Insto a los miembros del Congreso e insto a la gente a la que le gusta comentar sobre este asunto a que se asegure de que la retórica esté de acuerdo con nuestras tradiciones», dijo Bush.
El Comité Judicial del Senado se encuentra en receso y reanudará sus sesiones el lunes, fecha en que deberá entregar el borrador de la reforma migratoria.