Una pesadilla de tres años

Irak sigue sumido en una violencia imparable y Bush recibe andanada de críticas en casa [doap_box title=»Mosaico humano» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] 24millones de personas viven en Irak. 60% de esa cifra lo constituyen los chiítas. 20% de la población iraquí lo constituyen los sunitas, minoría de la que surgieron los tradicionales gobernantes, hasta Saddam Hussein. 17% […]

  • Irak sigue sumido en una violencia imparable y Bush recibe andanada de críticas en casa
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24millones de personas viven en Irak.

60% de esa cifra lo constituyen los chiítas.

20% de la población iraquí lo constituyen los sunitas, minoría de la que surgieron los tradicionales gobernantes, hasta Saddam Hussein.

17% son los kurdos. Otras minorías son apenas el 3% del total.

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Los dirigentes iraquíes tratan a marchas forzadas de dotar al país de instituciones estables que lo salven de una guerra civil, tres años después de la invasión liderada por Estados Unidos que derrocó al régimen dictatorial de Saddam Hussein.

El tercer aniversario de la ocupación se saldó el lunes con nuevos ataques que dejaron 26 muertos y sin una perspectiva a corto plazo de poner fin a la escalada de violencia y las tensiones interconfesionales que, según los analistas, están abocando a una guerra civil en el país árabe.

Los servicios de seguridad informaron asimismo del hallazgo de nueve cadáveres no identificados que fueron ejecutados a balazos, que se suman a los 19 encontrados el domingo.

En este clima de violencia, las negociaciones para un gobierno de unión nacional fueron suspendidas durante una semana, tras un acuerdo de principio sobre la creación de un Consejo Nacional de Seguridad, indicó este lunes el negociador kurdo Mahmud Osman.

Esta suspensión parece estar relacionada con la celebración por los kurdos del año nuevo —el Newroz— y por los chiítas del cuadragésimo día de duelo del Achura, máxima festividad religiosa.

“La reunión del domingo con el presidente Jalal Talabani estuvo marcada por un acuerdo de principio sobre la creación de un Consejo de Seguridad Nacional” que se encargue de las cuestiones estratégicas, agregó el diputado kurdo, al señalar que aún persistía el desacuerdo sobre sus prerrogativas.

El Consejo debe estar formado por nueve miembros de la Alianza Unificada Iraquí (AUI, coalición chiíta mayoritaria en el parlamento), cuatro de la Alianza Kurda, tres del Frente de la Concordia (sunita), dos de la Lista Nacional Iraquí del ex primer ministro Iyad Alaui y uno del grupo del sunita Saleh Motlaq. El Presidente de la República, el primer ministro y el presidente del parlamento, así como sus dos vicepresidentes respectivos, también forman parte del Consejo.

El avance, sin embargo, no impidió que el ex primer ministro Alaui hablara una vez más de guerra civil.

“No hay ninguna institución para proteger a la población, hay una purificación étnica en curso por todas partes en el país, y se hace a nivel de guerra civil”, declaró Alaui a la cadena estadounidense NBC.

Desilusionados Expertos “destrozan” política de BUsh y Rumsfeld en Irak

El tercer aniversario de la invasión a Irak desató una avalancha de críticas especialmente duras contra el gobierno estadounidense de George W. Bush, con llamados a que dimitan altos cargos.

Algunos de los comentarios más sombríos y mordaces sobre los acontecimientos en Irak provinieron de analistas independientes que por lo general apoyan el esfuerzo estadounidense, lo que refleja una atmósfera de profunda desilusión.

El más drástico provino de un general retirado del Ejército, que estuvo a cargo de entrenar las fuerzas de seguridad iraquíes en 2003 y 2004.

El general de división Paul Eaton responsabilizó de los errores cometidos en Irak al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, al que definió como “un microgestor bravucón” que alejó a los países aliados e ignoró consejos del Ejército.

“En suma, ha mostrado ser incompetente estratégica, operativa y tácticamente, y es mucho más responsable que nadie por lo que sucedió en nuestra importante misión en Irak”, escribió en el diario New York Times del domingo. “Debe dimitir”, declaró.

Anthony Cordesman, un respetado analista militar del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales con sede en Washington, enumera los objetivos estratégicos más importantes de la guerra, probando que todos ellos fueron ilusorios.

El mayor objetivo —liberarse de la amenaza de las armas de destrucción masiva iraquíes—, “no tenía sentido”, dijo.

Respecto a “liberar Irak”, Cordesman afirmó que los iraquíes ahora están peor que bajo el gobierno del depuesto Hussein, mientras respecto a la amenaza terrorista de Irak, el analista escribió que “ahora el terrorismo fundamentalista 'Salafi' domina la insurgencia y es una amenaza mucho peor”.

Zbigniew Brzezinski, quien fuera asesor de seguridad nacional de Jimmy Carter y tuvo reputación de “halcón” demócrata, habló duramente el viernes.

“La guerra demostró ser prohibitivamente costosa. El liderazgo estadounidense, en todas sus dimensiones, quedó dañado”, dijo.

“La moral de Estados Unidos se manchó en las prisiones de Abu Ghraib y Guantánamo; la legitimidad de Estados Unidos ha sido minada por decisiones unilaterales; la credibilidad de Estados Unidos, particularmente en lo que respecta a la guerra, está destrozada”, consideró Brzezinski.

El analista conservador William Buckley expresó en una columna reciente su exasperación por algunos republicanos.

“En tres años no hemos logrado tomarnos un taxi desde Bagdad hasta su aeropuerto sin un guardia armado”, escribió.

“Bush tiene el derecho a sostener, obstinada y persuasivamente, que tomó los pasos necesarios —a través del derrocamiento de Saddam y la exposición de un arsenal sin armas de destrucción masiva”, opinó.

Muchos «se preguntan cómo es que puedo seguir siendo tan optimista sobre las perspectivas de éxito», reconoció Bush. El presidente defendió sin culpas su decisión de invadir y alejar a Saddam Hussein del gobierno. Fue «la decisión correcta», dijo.

Las encuestas de opinión concluyen que el apoyo a la guerra está en el nivel más bajo, y solo 40% de la opinión pública o menos aprueba a Bush. A eso se suma un creciente coro que pide el retiro rápido de Irak, donde la cifra oficial es de más de 2,300 soldados estadounidenses muertos desde el 20 de marzo de 2003, cuando empezó la invasión.

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