Akinori Otsuka y el receptor Tomoya Satozaki celebran el último out del juego, que fue ponche a Yulieski Gourriel. (LA PRENSA/AP)

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Japón gana el Clásico Mundial, rompiendo el sueño cubano Japón, el equipo que estaba oculto mientras todos admiraban el esfuerzo de Cuba y Corea, en un asombroso esfuerzo final alcanzó la cúspide del primer Clásico Mundial de Beisbol, al vencer anoche 10-6 a los cubanos, en una final de película en el Petco Park de […]

  • Japón gana el Clásico Mundial, rompiendo el sueño cubano

Japón, el equipo que estaba oculto mientras todos admiraban el esfuerzo de Cuba y Corea, en un asombroso esfuerzo final alcanzó la cúspide del primer Clásico Mundial de Beisbol, al vencer anoche 10-6 a los cubanos, en una final de película en el Petco Park de San Diego.

Los japoneses crecieron en el momento cumbre del torneo, al dejar en el camino en la semifinal a Corea, el que hasta entonces era el único invicto, para luego superar a Cuba, en una emocionante final que la pelearon los antillanos hasta el último out.

A pesar del arrebato japonés, los cubanos provocaron el mayor impacto del campeonato con sus triunfos frente Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana, todas ellas repletas de big leaguers, lo que puso a pensar a los entendidos acerca del verdadero nivel del beisbol isleño.

Ese fue un indiscutible éxito que nadie podrá quitarle a los cubanos, que por cierto presentaron un equipo renovado y superaron claramente las expectativas de los más optimistas.

De su lado, los japoneses vinieron de menos a más en el Clásico y en el juego final, aprovecharon el descontrol de los lanzadores Ormari Romero y Vicyohandry Odelín en el primer inning para irse arriba 4-0, una ventaja que resultó irreversible, con todo y la tenacidad de Cuba.

Con las bases llenas, golpe a Hitoshi Tamura y base a Michihiro Ogasawara pusieron la pizarra 2-0, previo a un imparable de Toshiaki Imae que impulsó las otras dos.

Cuba respondió con su primer bateador del juego, Eduardo Paret, quien disparó jonrón, pero eso fue todo ante el abridor Daisuke Matsunaka, quien duró cuatro episodios.

El relevo de contención del cubano Norberto González duró hasta el quinto, cuando los japoneses pisaron dos veces el plato, una por hit de Tamura y otra por elevado a los jardines de Michihiro Ogasawara que empujó desde la tercera base a Matsunaka.

En un acostumbrado contragolpe, Cuba hizo dos en el sexto, con doble productor de Frederich Cepeda y sencillo de Osmani Urrutia, sin embargo la ofensiva se vino al piso con un batazo para doble play de Yoandry Garlobo. Pero el 6-3, advertía que Cuba estaba en la pelea.

El clímax del juego llegó en el fondo del octavo, con un jonrón de Cepeda con Yulieski Gourriel en circulación para estrechar la pizarra 6-5 frente al relevista Soichi Fujita.

El relevista de Grandes Ligas, Akinori Otsuka, llegó a calmar la rebelión e Ichiro y el bateador emergente Kosuke Fukudome comandaron el ataque final de cuatro carreras en el inicio del noveno, arruinando un gran relevo de Adiel Palma y asegurando el título para el Imperio del Sol, con todo y que los testarudos cubanos presionaron en el cierre del noveno con su última carrera.

El partido del campeonato lo ganó el abridor japonés Matsuzaka y lo perdió Romero por Cuba. Otsuka le puso el sello con el salvamento.

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