(Ilustracione: La Prensa/L. Gonzalez)

Creando mejores gerentes

globales Pese a casi dos décadas de esfuerzos de globalización a nivel de las corporaciones, muchas organizaciones siguen luchando por encontrar gerentes que se sientan cómodos y muestren eficacia en una economía crecientemente global. Cada compañía tiene sus propias necesidades y desafíos específicos, y cada país presenta un panorama único y en rápida mutación en […]

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Pese a casi dos décadas de esfuerzos de globalización a nivel de las corporaciones, muchas organizaciones siguen luchando por encontrar gerentes que se sientan cómodos y muestren eficacia en una economía crecientemente global. Cada compañía tiene sus propias necesidades y desafíos específicos, y cada país presenta un panorama único y en rápida mutación en el cual las tareas deben concretarse.

Sin embargo, hay pasos que las compañías y los gerentes pueden adoptar para prepararse mejor a fin de enfrentar los desafíos del manejo global de una empresa.

Aceptar diferencias entre culturas y aprovecharlas para crear valores comienza enfrentando lo que Mary Teagarden, profesora de estrategia en Thunderbird, la Escuela Garvin de Administración Internacional con sede en Phoénix, Arizona, denomina “El modo de pensar de una sede central”, que, señala, afecta a muchas organizaciones globales.

Para decirlo de manera simple: muchas organizaciones creen que pueden hacer las cosas en el exterior de la misma manera que lo hacen a nivel local, señala Teagarden.

La experta ha identificado una serie de atributos esenciales que poseen los gerentes globales exitosos. Eso incluye tres de gran importancia: (1) la creencia de que la diferencia tiene importancia; (2) la apertura ante nuevas y diferentes ideas; y (3) la capacidad de concentrarse en la métrica “dura” y “blanda” en una organización el sector cuantitativo duro junto con el sector más blando de los empleados.

Las diferencias son importantes

Cuando Pat Devaney, uno de los vicepresidentes de la empresa de calzados Deckers Outdoor, Inc., llegó a las oficinas de Deckers en la provincia china de Guangdong para una reunión, visitó la sala de almuerzo para dialogar con un grupo de trabajadoras. “Esas mujeres venían de todas partes de China, y cada una de ellas ordenó un tipo específico de comida dependiendo de la región de que era oriunda”, dice Devaney. “Como parte del diálogo, estaban hablando acerca de los diferentes sabores de la rata de montaña”. Para Devaney, ese diálogo le permitió aprender una verdad simple y profunda acerca de la administración de empresas en un ámbito global.

Entender cómo la gente piensa, trabaja, come e interactúa en un lugar de trabajo extranjero es crucial para que la operación sea exitosa. A medida que la economía de mercado china se ha desarrollado, Devaney ha llevado a incontables gerentes estadounidenses a China, y ha descubierto la importancia de enseñarles los sutiles pero cruciales rasgos culturales de la nueva geografía.

Apertura a nuevas ideas

Muchas compañías consideran la globalización una calle de una sola vía, y esa es una visión miope, según Teagarden. La integración de gerentes internacionales desempeña un papel importante en desarrollar la experiencia a nivel global.

Un ejemplo a tener en cuenta es el de Mary Kay Cosmetics, que estableció operaciones en China y descubrió que no se le permitía a sus vendedores ir de puerta en puerta, como lo hacía en el resto del mundo. Por lo tanto, los gerentes chinos de Mary Kay propusieron un nuevo sistema de distribución en China, y una inteligente ge+rente de mercadeo en la nación asiática encabezó el desarrollo e introducción de nuevos productos de alcance mediano que se vendieron muy bien en las tiendas por departamentos de China.

Mary Kay llevó a su gerente de mercadeo desde China a su sede en Dallas para que imitara lo que había hecho en su país de origen, y para ayudar a gerentes a estudiar formas de copiar el sistema a nivel global.

Ese tipo de fertilización cruzada ayuda a los gerentes locales a pensar en maneras más flexibles de implementar nuevas estrategias.

Cómo sintonizar lo duro y lo blando

Una de las cualidades más difíciles es la capacidad de equilibrar prácticas corporativas coherentes con la necesidad de respetar las peculiaridades regionales. Una forma en que las compañías pueden ayudar es permitir que nuevos gerentes que se desempeñan a nivel global se sumerjan en sus tareas con lentitud. Teagarden sugiere que las compañías deben dar una nueva asignación a un gerente especializado en temas globales comenzando con un equipo virtual.

El propósito es administrar un proceso o proyecto de ultramar mientras están emplazados en su país de origen.

“Se trata de un fuerte cambio cultural”, señala Devaney. “Inclusive las pequeñas cosas tienen importancia cuando uno llega a otro país. Por ejemplo, el sitio donde se sienta un líder en un almuerzo, o en qué parte se aloja en su vehículo. Alguien puede creer que el sitio de importancia es al lado del conductor, en el asiento delantero. Pero lo cierto es que el asiento de poder es atrás del asiento del pasajero”.

“A medida que la economía crezca, las relaciones empeorarán debido a que muchas personas llegan sin preparación alguna para lo que les espera. Enseñar a las personas a comprender lo que ocurre en su entorno hace un impacto, a medida que se construyen las relaciones”, dice.

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