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Pueden creerlo. Cuba sobrevivió a la presión, robó ímpetu, supo crecerse, golpeó con precisión en el momento apropiado, y derrotó 4-3 a Puerto Rico, para avanzar sorprendente pero convincentemente, a las semifinales de este primer Clásico Mundial del Beisbol.
Aquel revés aplastante de 12-2, fue muerte instantánea y resurrección inmediata, para volcarse sobre los pronósticos tenebrosos, masticarlos y proyectarse hacia esta clasificación que hoy disfrutan.
Son múltiples las preguntas que nos hacemos alrededor de la admiración provocada: ¿Cómo este equipo ha logrado realizar este milagro?, ¿qué poder misterioso lo estuvo impulsando?
Cuba tomó ventaja 1-0 en el propio inicio aprovechando el raro descontrol de Dicky González. Dos bases, un robo y un roletazo de Ariel Borrero, alteraron muy temprano a la multitud. Bernie Williams no dejó entrar en calor al abridor derecho Ormari Romero, y sacudiéndolo con un jonrón a las tribunas derechas, empató el juego 1-1, restaurando la confianza ligeramente averiada.
En el cuarto, Cuba abrió con hits consecutivos de Osmani Urrutia y Yoandry Garlobo. Falló Ariel Pestano, pero Alexei Ramírez fue boleado para llenar las bases. No más, le dijo el manager José Oquendo a Dicky González y le entregó la píldora a José Santiago. Un golpe a Eduardo Paret facilitó la segunda carrera cubana, y sobre roletazo de Urrutia se forzó a Garlobo en el plato para el segundo out.
Yulieski Gourriel bateó a la derecha del short Alex Cintrón, quien fildeó con el guante de revés en una excelente gestión, pero no pudo tirar bien hacia segunda desde una posición incómoda. Alex Cora se vio imposibilitado de evitar el error, y tanto Ramírez como Paret, con el pie en el acelerador, cruzaron el plato. Cuba estaba adelante 4-1, y los latidos de 20 mil corazones, fueron metidos en un embudo.
Puerto Rico reaccionó en el séptimo con dos carreras, colocando el futuro del juego encima de una gigantesca interrogante. Tony Valentín inició con doble contra el zurdo Adiel Palma y Cintrón continuó con hit. Espoleado por la preocupación, Higinio Vélez trajo a Yunieski Maya, y con batazo de Ricky Ledee, el intermedista Gourriel buscó un out difícil en segunda, sacando de posición a Paret. Ese error permitió que anotara Valentín la segunda carrera y se intensificara la presión.
Bernie Williams bateó para doble play y por un momento, los cubanos se sintieron fuera del Titanic. Pasaporte a Iván Rodríguez con hombre en tercera, abrió espacio para que Carlos Beltrán, después de una gran batalla con Maya, conectara un hit impulsador de Cintrón, pero no de Iván Rodríguez, quien desplazándose en largo trayecto, fue fulminado por un perfecto relevo.