Después de más de cien años de jugar beisbol “a lo que salga”, es alentador saber que existe la intención de establecer cierto orden en el más popular de los deportes en nuestro país.
El beisbol nica compite con cualquiera en cuanto a pasión, práctica abundante y entusiasmo entre sus seguidores. Pero seguro queda atrás en organización, técnica y productividad.
De acuerdo a datos de la Federación Nicaragüense de Beisbol, el juego se estableció aquí en 1891. Otros detalles señalan que se jugaba dos años antes (1889) en la Costa Caribe. El punto es que se juega desde hace más de un siglo.
Pero en todo ese trayecto, sólo se han producido ocho big leaguers. Panamá ya va por 45 y tiene una abundante presencia en las Ligas Menores.
Entonces, si se juega con pasión, de forma extensa y su popularidad no tiene discusión, pero no se producen jugadores de primer orden, es porque algo anda mal en el sistema.
En este sentido, me alegra conocer que este fin de semana, la Feniba sostendrá en Granada, un encuentro con personas vinculadas al beisbol menor a fin de escucharles y aplicar algunas variantes a su estilo de dirección.
Aquí va a ser clave no sólo la receptividad que tenga la Feniba para escuchar los planteamientos de quienes promueven el beisbol menor, sino también su disposición para aplicar correcciones y replantear su administración.
Cuando la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional decidió organizar su torneo, pensé que la Feniba iba a reorientar su labor hacia las Ligas Menores, pues de esa forma trabajaría para el futuro y su legado sería mayor.
En lugar de eso, Feniba se ha dedicado a “competir” con la Liga Profesional, mientras se posterga la atención hacia las ligas pequeñas.
Nadie sabe qué pasará tras este encuentro, pero el sólo hecho de escuchar, es un buen primer paso.