Dos de los molinos donde se trituraban las piedras en la Rosario Mining Company, para extraerles el oro, hoy se “pudren” en sarro en los patios de la HEMCONIC. (La Prensa/J. Garth)

Desaparecen últimos vestigios de la Rosario Mining

Corresponsal/ Triángulo Minero Hace 38 años dejó de operar la empresa minera Rosario Mining Company, que explotó las minas de Rosita y Siuna, en 1968, luego que la presa hidroeléctrica de El Salto dejara de funcionar. Al cierre de la presa, le siguió el levantamiento de esta transnacional, la cual abandonó la mina de Siuna […]

Corresponsal/ Triángulo Minero

Hace 38 años dejó de operar la empresa minera Rosario Mining Company, que explotó las minas de Rosita y Siuna, en 1968, luego que la presa hidroeléctrica de El Salto dejara de funcionar.

Al cierre de la presa, le siguió el levantamiento de esta transnacional, la cual abandonó la mina de Siuna al no poder reactivar el embalse que abastecía de energía eléctrica al plantel de la misma y la población, según explicó don Mike Hodgson, quien trabajó en el área administrativa de la empresa minera.

Era una empresa próspera, la cual exportó oro a los Estados Unidos desde la década de los 40 del siglo pasado. Luego fue nacionalizada en los años ochenta y, posteriormente cerrada. Hoy sus vestigios desaparecen con el tiempo en los patios de la propiedad de la empresa Hemco de Nicaragua (HEMCO NIC), quien actualmente tiene las concesiones de explotación minera, pero que actualmente sólo opera en Bonanza, donde tiene más de 400 trabajadores y compra broza a unos tres mil mineros artesanales, conocidos popularmente como güiriseros.

Vendidas como chatarra

“38 años después, sólo quedan los recuerdos de lo que un día fue la mina en Siuna”, dijo Domingo Pizarro Molina, quien se dedica a recolectar arena y piedrín, entre los cuales viene una cantidad mínima de oro. A esto también se dedican otros 50 güiriseros en Siuna.

La chancha, llamada así el área donde se trituraba la piedra que luego pasada a los molinos, fue partida con acetileno y vendida en piezas como chatarra.

Los poderosos transformadores que alimentaban con energía a los molinos de la Rosario Mining Company, están en abandono.

“Son bonitos los recuerdos de una buena vida que llevaron por un tiempo los mineros. Con 60 córdobas uno compraba, ropa, comida y todavía le quedaba para divertirse. La comida era subsidiada por la empresa”, sostuvo Hodgson.

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