El nuevo orden mundial de los neoconservadores

A partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre (9/11) , Estados Unidos, como única superpotencia en el mundo, emprendió una agenda de política exterior agresiva, en la búsqueda de los culpables de dichos atentados. Casi inmediatamente después salió a luz la Estrategia de Seguridad Nacional, que reflejaba la necesidad de hacer uso de […]

A partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre (9/11) , Estados Unidos, como única superpotencia en el mundo, emprendió una agenda de política exterior agresiva, en la búsqueda de los culpables de dichos atentados.

Casi inmediatamente después salió a luz la Estrategia de Seguridad Nacional, que reflejaba la necesidad de hacer uso de ataques preventivos, cambiando según la conveniencia los preceptos de contención y disuasión mantenidos durante la Guerra Fría.

Todo esto llevó a aventuras militares. En primer lugar en Afganistán, donde todo se desarrolló a su favor y obtuvieron el apoyo de Naciones Unidas. Después los llevó a Irak, donde casi nada ha salido bien.

Influyentes neoconservadores han logrado a través de estas guerras, la imposición de su pensamiento sobre las corrientes realista e idealista, que han dominado los planteamientos de política exterior; se les ha llegado inclusive a comparar con el ex presidente Woodrow Wilson, por su deseo de exportar el modelo estadounidense por el mundo.

AFGANISTÁN. En primera instancia, se suponía que dichas guerras tenían como principal objetivo acabar con la red Al Qaeda, máximo responsable del 9/11. Afganistán era el territorio donde gobernaban los talibanes, principales aliados de dicha red. Éstos fueron desmantelados y derribados del poder. Sin embargo, no se encontró ni se capturó a Osama Bin Laden, cerebro de los atentados, jefe de Al Qaeda y enemigo número uno de Estados Unidos desde la década de los noventa.

IRAK. No se ha comprobado la tenencia de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Saddam Hussein, ni la conexión con Al Qaeda, que eran las razones principales de la guerra. No contaron con el apoyo de la comunidad internacional, lo que evidenció una violación a las normas y principios del derecho internacional, además del desacuerdo y hasta repudio de naciones y de miles de personas. Las fuerzas militares siguen empantanadas en Irak, con miles de bajas y sin que la violencia finalice.

IMPOSICIÓN. Los neoconservadores han observado que los procesos de elección en ambos países (Afganistán e Irak), las elecciones en Egipto, Palestina, son resultados de dichas guerras y representan ejemplos de la misión que Estados Unidos tiene en la construcción de un nuevo orden internacional, donde ningún país puede quedar por fuera de la “ola” democratizadora (¿será la cuarta ola?), y por consiguiente el “momento unipolar” estadounidense, se habrá completado.

Francis Fukuyama ha criticado fuertemente esta posición diciendo: “Piensan (los neoconservadores) que la democracia liberal puede alcanzarse a través de cambios coercitivos de régimen o por medios militares”.

Obviamente, el planteamiento neoconservador contradice la esencia y los principios en los que se basan las democracias liberales y el respeto a los derechos humanos.

Además de no tener una base fuerte a través de la cual puedan darle legitimidad al uso de sistemas políticos occidentales en Oriente. La construcción de este nuevo orden internacional, difícilmente encontrará el eco necesario para que dure, debido a las formas utilizadas para su implementación.

El autor en analista de política de la Cancillería.

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