david ortiz completa su ejecución que dejó como consecuencia su tercer jonrón en el Clásico Mundial de Beisbol, útil para superar al equipo de Cuba. (LA PRENSA/AFP )

TRONÓ LA FIERA

Desde San Juan, Puerto Rico El todopoderoso equipo dominicano, emergiendo de un peligroso aturdimiento provocado por su revés ante Puerto Rico, recortó la inspiración de los cubanos, y en un juego al que entraron con la terrible incomodidad de sentir una soga alrededor del cuello, se impusieron con marcador de 7-3. Ni modo, ayer la […]

Desde San Juan, Puerto Rico

El todopoderoso equipo dominicano, emergiendo de un peligroso aturdimiento provocado por su revés ante Puerto Rico, recortó la inspiración de los cubanos, y en un juego al que entraron con la terrible incomodidad de sentir una soga alrededor del cuello, se impusieron con marcador de 7-3.

Ni modo, ayer la agresividad de los cubanos fue borrada por largo rato. El zurdo Odalis Pérez supo esconderles la pólvora y derretir sus bates.

Para los dominicanos, era asunto de orgullo y compromiso. ¿Cómo un line up cargado con peloteros que cobran más de 15 millones de dólares, podía ser eliminado por un equipo lleno de juventud, inexperto en estos niveles de competencia, que excediéndose en su rendimiento a base de agallas, estaba siendo impulsado por una seductora inspiración? Por Dios, ¿qué dirían en el vecindario cuando los dominicanos regresaran a casa en la punta de los pies, entrando por la puerta del patio?

Ahí estaba Vichoandry Odelín retando en el primer inning a tres probables miembros del Salón de la Fama, Miguel Tejada, Alberto Pujols y David Ortiz. Colgando dos ceros consecutivos, el tirador cubano se sentía protagonista de uno de los cuentos de Las Mil y una Noches.

Lo mágico, se desvaneció en el tercer inning. Una base, hit de Plácido Polanco y doblete de Tejada, adelantaron a Dominicana 2-0. El manager Higinio Vélez trajo a Yadiel Pedroso quien cedió una base a Pujols antes de ser afectado por un error de dos carreras cometido por Michel Enríquez. La ventaja de 4-0, se veía muy pesada pese a lo temprano del juego.

Una carrera más en el cuarto inning por doble del receptor Ronny Paulino y un error del inicialista Ariel Borrero, el inmenso jonrón de David Ortiz en el quinto sacando la bola del parque sin usar esteroides, y otra forzada por pasaporte a Ortiz con casa llena en el sexto, ampliaron la diferencia 7-0.

Cuba no tiró la toalla. Envió una señal contra el derecho de los Bravos, Jorge Sosa, cuando Yulieski Gourriel se voló la cerca en el cierre del séptimo para escapar a la blanqueada. Llenándole las bases en ese mismo inning con dos outs, Sosa fue explotado, pero el relevista Duaner Sánchez ponchó al emergente Eriel Sánchez, para congelar la amenaza.

En el noveno, Cuba aprovechó dos bases por bolas de Sánchez para “morir” arremetiendo, como los gladiadores. Juan Encarnación falló en lo que parecía ser una atrapada espectacular sobre línea de Ariel Borrero anotando Yoandry Garlobo y hit de Alexei Ramírez movió la pizarra hacia cifras definitivas 7-3. Con cierto dramatismo, dos ponches discutibles, cerraron el juego.

Pase lo que pase mañana contra Puerto Rico, el equipo cubano ha impresionado en su mayor prueba de exigencia. Hay que jugarles en serio en todo instante. No se irán de San Juan con sus frentes marchitas, sino con sus puños crispados y rechinando los dientes.

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