Michelle Bachelet saluda al pueblo en su recorrido hacia el palacio presidencial de La Moneda, donde muriera Salvador Allende en 1973, cercado por los golpistas de Pinochet. (la prensa/afp/Víctor Rojas)

Bachelet presidenta

[doap_box title=»¿Obsequio o burla?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La Secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice, que asistió en Chile a la investidura de Michelle Bachelet, se reunió el sábado con el mandatario boliviano, Evo Morales, a quien expresó su deseo de cooperar en la lucha contra el narcotráfico. La Secretaria de Estado y el Presidente boliviano estuvieron […]

[doap_box title=»¿Obsequio o burla?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La Secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice, que asistió en Chile a la investidura de Michelle Bachelet, se reunió el sábado con el mandatario boliviano, Evo Morales, a quien expresó su deseo de cooperar en la lucha contra el narcotráfico.

La Secretaria de Estado y el Presidente boliviano estuvieron reunidos en la sede del Parlamento chileno durante media hora, y al final del encuentro no realizaron comentarios.

Sin embargo, un alto funcionario que acompaña a Rice y que requirió el anonimato señaló que ésta “subrayó su deseo de cooperar en la lucha contra las drogas”.

Antes de su llegada a Chile, Rice había manifestado a la prensa: “El presidente Morales también dijo que se sentía preocupado por las cuestiones de seguridad relacionadas con el tráfico de drogas y pienso que eso nos da una buena base de discusión”.

Abordado por periodistas en medio de un gran caos, Morales señaló que la reunión con Rice fue “un saludo protocolario” en que se trataron “temas de cooperación”.

“Estamos dispuestos a profundizar esta relación con Estados Unidos”, expresó el mandatario, que vestía una chaqueta de cuero negra con motivos indígenas estampados.

Al finalizar el encuentro, Morales le obsequió a Rice un charango —especie de pequeña guitarra típica del altiplano— y ambos se felicitaron mutuamente.

Pero el instrumento tenía una particularidad que hizo fruncir el ceño de los acompañantes de la Secretaria de Estado: su bello color verde provenía de las hojas de coca lacadas, una técnica ampliamente utilizada y legal en Bolivia, pero formalmente prohibida en Estados Unidos.

El instrumento no será entonces trasladado a Washington, indicaron varios responsables del entorno de Rice.

Morales fue uno de los gobernantes latinoamericanos con los que Rice pactó reuniones en la ciudad portuaria de Valparaíso.

La jerarca estadounidense se reunió además con Bachelet y su antecesor Ricardo Lagos, y con el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, el guatemalteco Oscar Berger y el flamante gobernante de Haití, René Preval.

AFP[/doap_box]

La nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en su primer mensaje al país la noche del sábado, proclamó la unidad de la sociedad chilena y anunció que su gobierno tendrá presente “desde los postergados hasta los emprendedores”.

“Será el gobierno de los ciudadanos, desde los postergados hasta los emprendedores”, dijo la mandataria socialista, que siete horas antes recibió la conducción del gobierno en una solemne ceremonia ante el Parlamento reunido en pleno en Valparaíso, 110 km al oeste de Santiago.

“Hubo tiempos de nuestra historia en que nos dividimos entre unos y otros; nos mirábamos con recelo, suspicacia, soberbia”, recordó, hablando a la multitud congregada frente al palacio presidencial de La Moneda.

“No queremos repetir los mismos errores del pasado”, señaló, al evocar la dictadura del general Augusto Pinochet, que se instaló en el poder por 17 años después de atacar por aire y tierra esta misma sede gubernamental donde se suicidó el presidente socialista Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

ALLENDE Y LAS ALAMEDAS

“Soy depositaria de toda una historia que tuvo momentos grises y amargos pero que ha sabido recuperarse”, dijo, empleando palabras del último mensaje de Allende cuando esa mañana, hace 33 años, anunció que con el golpe de Pinochet Chile entraba en “un momento gris y amargo”.

Bachelet también se inspiró en las últimas palabras de Allende cuando invitó a los chilenos a celebrar la etapa que se inicia.

“¡A celebrar para que mujeres y hombres tengamos abiertas las grandes alamedas!”, exhortó la mandataria, mientras la multitud rompía en aplausos.

En su discurso, la nueva mandataria recordó a los presidentes chilenos de los últimos 50 años, sin mencionar a Pinochet, y los aplausos coronaron cada una de esas menciones.

Pero los miles de manifestantes reunidos en la plaza que enfrenta al palacio gubernamental mostraron signos de impaciencia cuando la oradora situó al final de la nómina al presidente Lagos, que horas antes había concluido su mandato y cuyo nombre desató una prolongada ovación.

“¡2010… 2010!”, gritó entonces la multitud, en una clara propuesta para que Lagos se postule como candidato y vuelva a la presidencia dentro de cuatro años.

La presidenta, primera mujer al frente de un gobierno en la historia de Chile, también evocó a su padre, el general de la Fuerza Aérea que en marzo de 1974 murió en prisión, bajo la dictadura de Pinochet.

“Hace 32 años, a los 50 años de edad, falleció mi padre, Alberto Bachelet Martínez. Mañana estaré junto a él pero sé que él está aquí conmigo”, dijo.

“En el recuerdo de mi padre, el general Alberto Bachelet, quiero saludar a las Fuerzas Armadas y Seguridad de Chile, que son parte importante de nuestra historia y que hoy día son patrimonio de todos los chilenos”, agregó la ex Ministra de Defensa de Lagos.

En la solemnidad de la ceremonia de la mañana, cuando recibió la banda presidencial, la médica pediatra de 54 años estuvo acompañada de sus tres hijos y su madre, Angela Jeria, pero el gran ausente fue el general de la Fuerza Aérea, Alberto Bachelet, quien murió torturado por sus camaradas de armas el 14 de marzo de 1974.

El padre de la primera mujer al frente de un gobierno en Chile pagó con su vida su adhesión al presidente socialista Salvador Allende, que se suicidó en el palacio de La Moneda durante el cruento golpe del 11 de septiembre de 1973.

“En este momento hay alguien que estaría muy orgulloso. Ese hombre es mi padre”, dijo Bachelet en su primer discurso como presidenta electa la noche del 15 de enero.

“Siento que de alguna manera inexplicable estoy cerca de él”, agregó emocionada entonces.

Cuando estalló el golpe militar la joven Michelle era una estudiante de medicina que entonaba con su guitarra las canciones de Los Beatles.

Pero tras el alzamiento militar y la muerte del general Bachelet, también fue detenida junto a su madre en enero de 1975 en la Villa Grimaldi, una cárcel secreta donde más de medio centenar de prisioneros pasaron a integrar las listas de 3,000 muertos y desaparecidos que dejó la dictadura.

«La tortura es terrible, sobre todo desde el punto de vista sicológico porque te humilla», recordaría más tarde, cuando regresó a Chile en 1979 después de cuatro años de exilio en Australia y Alemania Oriental.

Internacionales

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí