En este árbol de tamarindo fue ahorcado en 1614 el cacique sutiaba Adiact. (LA PRENSA/ G. FLORES )

Sutiaba y la resistencia del cacique Adiact

La erupción del Momotombo en 1610 no sólo transformó la vida de los habitantes de León Viejo, sino también la del pueblo indígena de Sutiaba, ya que fue en su territorio donde se asentaron los leoneses [doap_box title=»Cómo llegar» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] León se ubica a 90 kilómetros de la capital, estando en el centro de […]

  • La erupción del Momotombo en 1610 no sólo transformó la vida de los habitantes de León Viejo, sino también la del pueblo indígena de Sutiaba, ya que fue en su territorio donde se asentaron los leoneses
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León se ubica a 90 kilómetros de la capital, estando en el centro de la ciudad el visitante puede abordar un taxi o una ruta que lo llevará hasta las entrañas de la comunidad. Si desea contar con un guía, la oficina de Información Turística, ubicada contiguo a la Alcaldía, ha trazado una ruta que permita a los turistas conocer los lugares más representativos.

Los amantes de la historia y la cultura no pueden dejar por fuera, al visitar León, este barrio. El que además cuenta con una variedad de leyendas, como: El Punche de Oro, que es una de las más populares. Según datos históricos, éste es un espectro que se pasea entre Poneloya y las ruinas de Veracruz, para cuidar el tesoro enterrado y que le pertenece a esta comunidad indígena.

Los indígenas aseguran que el Punche de Oro, es el espíritu de este pueblo que los ha dirigido en sus bravas luchas y que el día que lo atrapen liberará el espíritu del cacique Adiact.

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CORRESPONSAL/ LEÓN

Al oeste de la ciudad de León se ubica el barrio Sutiaba, un lugar que conserva un gran valor histórico, entre otras cosas porque fue este pueblo quien acogió a los pobladores de León Viejo, cuando huían de la erupción del Momotombo, ocurrida en 1610 y que sepultó la antigua ciudad de los leoneses.

El asentamiento de los leoneses en ese lugar transformó la vida y la historia de este pueblo, que desde 1902 fue anexado como un barrio de León por decreto del presidente José Santos Zelaya. Uno de los personajes más representativos de los sutiabas es el cacique Adiact, quien se opuso al traslado de los leoneses, lo que le costó la vida.

EL TAMARINDÓN Y EL CACIQUE ADIACT

Para algunos, Adiact es sólo una leyenda, pero para los sutiabas es su principal legado. Quienes deseen conocer la historia de este pueblo no pueden dejar de visitar El Tamarindón (ubicado al norte del poblado), un árbol de 600 años y que en una de sus ramas, en 1614, fue ahorcado el cacique.

“Adiact no murió en lecho de rosas, que lo ahorcó la rabioza catizumba, no pregunten por su edad, ni por su fosa, los mártires como él no tienen tumba. Y este árbol fue la cruz de quien hoy es nuestra luz”, reza una placa ubicada cerca del arbusto y que fue colocada en el 2003 en conmemoración del 389 aniversario de la muerte del cacique.

El poeta Enrique Fonseca, uno de los principales defensores y estudiosos de la historia de este pueblo, indica que muchos han querido convertir la imagen de Adiact en un mito.

“Pasan a una leyenda, lo que es una tradición histórica oral de por siglo, y testimonio es un árbol que tiene más de tres siglos de estar en pie, no puede por algún privilegio habérsele considerado tantos años de cuido”, afirma.

Adiact fue el último cacique de Sutiaba y una de las principales razones porque se cuestiona la existencia del indígena, es que no existen documentos que relaten su historia, la que se ha logrado conocer a través de los antepasados. “Fue ahorcado por su resistencia al traslado”, detalla el poeta Fonseca.

SUTIABA: CARACOLES DE GRANDES AGUAS

A pesar de ser Adiact uno de los principales símbolos de este pueblo, éste le debe su nombre al cacique Sutiaba que significa Caracoles de Grandes Aguas.

En Sutiaba aún hay más por visitar, caminando hacia el sur de la localidad se encontrará con la Plaza Central, la que fue escenario durante muchos años de las actividades económicas de los indígenas.

Frente a ésta se ubica la iglesia San Juan Bautista, edificada en 1700. En el atrio aún se conserva parte del piso de barro, su interior demuestra una gran sencillez por las pocas imágenes que tiene.

Uno de los detalles más atractivos del templo es el Sol de madera que se encuentra en el centro del techo. El Sol era dios de los sutiabas y, según sus relatos, ésta fue la forma en que los españoles atrajeron a los indígenas a profesar la religión católica.

Antes de la construcción de la iglesia San Juan Bautista existieron en la comunidad cuatro ermitas: San Pedro, Veracruz, San Andrés y Santiago, de las que hoy sólo quedan las ruinas. Parte de la imaginería que poseían, se encuentra actualmente resguardada en el Museo de Arte Sacro de Sutiaba, ubicado en la casa cural de la iglesia, al norte del templo.

Entre las imágenes que se preservan está la de Santiago, que data de 1600, y se cree que estaba entronizada en la ermita de Santiago. En este lugar pueden apreciarse variadas imágenes y retablos de los años de la Colonia.

Al continuar recorriendo el poblado se encontrará, del otro lado de la plaza, (al norte) con la casa de la comunidad indígena, donde se ubica el Museo Adiact. Éste es como un mundo oculto, porque muy pocas personas lo visitan, a pesar de contar con una gran variedad de piezas que pertenecieron a los ancestros de esta comunidad.

El lugar tiene más de 100 piezas, entre ídolos, vasijas, piedras de moler y otros elementos. Fue creado a inicios de los años 80 con el objetivo de mantener viva la cultura de Sutiaba. Aquí usted también podrá releer la historia del pueblo, sobre unas tablas se encuentran unos escritos que indican algunos de los momentos más importantes de la comunidad como: Sutiaba como pueblo encomendado, y Sublevación de Sutiaba, 1681.

UN BALNEARIO Y LOS RICOS PANES DE ARROZ

Entre las bellezas de la localidad se ubica una de las playas más importantes del Pacífico, Poneloya, que durante el verano es uno de los balnearios más visitados por los turistas nacionales y extranjeros. Así que quienes visiten este histórico barrio, no deben irse sin antes conocer este balneario y saborear sus mariscos.

Pero antes de tomar la carretera a Poneloya se aconseja al visitante buscar los panecitos de arroz, la sopa de leche o la cosa de horno. Ángela Adriana Núñez, tiene 15 años de dedicarse a la elaboración de esta variedad de panes preparados a base de queso, arroz, leche y azúcar.

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