Con la coquetería de quien se sabe bella
das vueltas por tu cuarto
modelando
las prendas olvidadas y nuevas
de la nueva estación.
En el espejo, el gesto,
el movimiento de tu rostro
grabado en mi memoria
como recuerdo o gloria:
¡Ese afán de apartarte la hebra
del cabello de la cara
con un simple movimiento de cabeza!
Así exhibes el gusto por la vida,
tu vida
que cabe en un dígito
el diámetro aparente del sol
y de la luna
en este espacio
de tu dormitorio
en que juegas a ser princesa
dama de palacio
actriz de teatro
con la boa de plumas adornando tu cuello.