LA HABANA/AP
A Olga Lidia Castillo no le quedaban ni voz ni lágrimas ayer, un día después que su hijo Yulieski Gourriel se convirtiera en uno de los héroes de la victoria de Cuba frente a Panamá en el Clásico Mundial de Beisbol.
“Siento tristeza y alegría, no me queda voz para hablar, lloré mucho cuando Yulieski conectó el jonrón, en ese momento yo lo quería abrazar”, dijo Castillo el jueves a la AP.
En conversación telefónica desde su casa en Sanctí Spíritus, ciudad oriental de la isla, la madre de Gourriel confesó “fue muy difícil, sufrí mucho con ellos”.
Cuba venció 8-6 a Panamá en 11 entradas.
Gourriel bateó de 4-3, con un jonrón y cuatro remolcadas. El segunda base conectó un cuadrangular en el noveno capítulo que le dio ventaja 6-4 a Cuba, pero en la parte baja, Panamá empató.
La madre del joven de 21 años relató que vio el juego en el televisor y auguró que su hijo “seguirá cumpliendo y le dará grandes emociones al pueblo de Cuba y al comandante Fidel Castro”.