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AP
Los Rangers de Texas decidieron que tenían que tomar al toro por los cuernos y se abocaron en serio a armar un cuerpo de lanzadores con credenciales aceptables. Y lo hicieron sin tener miramientos de ninguna clase, al no quedar ninguno de los abridores que conformaron la rotación del 2005.
Esa fue la misión que se propuso Jon Daniels, quien a sus 28 años es el gerente general más precoz de las Grandes Ligas y más joven que varios jugadores en la nómina.
Los texanos incorporaron a tres abridores de trayectoria en Kevin Millwood, el nicaragüense Vicente Padilla y Adam Eaton, serpentineros que han promediado un mínimo de 200 entradas lanzadas en las dos últimas campañas.
Tras ganar 89 partidos en 2004 y quedar a tres juegos del banderín de la división Oeste de la Liga Americana, Texas echó marcha atrás el año pasado, al acabar con récord de 79-83.
La autopsia de la temporada mostró al deficitario pitcheo como la causa. El piloto Buck Showalter debió echar mano de 14 abridores y un total de 32 lanzadores en su staff.
El equipo se atiene a la esperanza de que el drástico retoque de su rotación, combinado con su siempre potente ataque, acabe con seis temporadas consecutivas marginados de la postemporada.
Los Rangers estuvieron muy ajetreados durante el receso.
Todo comenzó al sacrificar algo de poder ofensivo al ceder a Soriano a los Nacionales de Washington. Ello les permitió conseguir los recursos monetarios para añadir a Padilla (9-12, 4.71), quien había sido seleccionado a un juego de estrellas hace un par de años.
No pararon ahí, ya que acordaron con San Diego un canje por Adam Eaton (11-5, 4.27).
Los Rangers se olvidaron del trauma dejado por el fiasco de su fichaje por el surcoreano Chan Ho Park y se gastaron 60 millones en un contrato de cinco temporadas por Millwood, un derecho cuyo promedio de efectividad fue el mejor de la liga (2.86) con los Indios de Cleveland pese a una foja de 9-11.