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BAGDAD / AFP
Los ataques contra mezquitas prosiguieron durante las últimas 24 horas en Irak, donde la violencia se cobró otras cuatro vidas ayer domingo, mientras las tropas estadounidenses y británicas prevén retirarse del país en 2007, según la prensa británica.
Los ataques contra dos lugares de culto, uno chiíta y otro sunita, causaron cinco muertos, que se añaden a las otras cuatro víctimas de la violencia dominical.
Dos personas murieron y otras tres resultaron heridas el sábado por la noche, cuando un grupo de desconocidos disparó contra una mezquita chiíta en Kirkuk, a 250 kilómetros al norte de Bagdad, indicó la policía.
Tres guardias de una mezquita sunita del oeste de Bagdad murieron y otros seis fueron heridos en unos enfrentamientos durante la noche del sábado, con un grupo de asaltantes, señaló el domingo una fuente del Ministerio del Interior.
Al oeste de Bagdad, dos familiares de un jefe del Comité de los Ulemas Musulmanes (sunitas) fueron asesinados por disparos contra el coche en el que viajaban, cuyo conductor resultó herido.
Asimismo, dos soldados murieron y otros dos resultaron heridos cuando su vehículo fue tiroteado en Tikrit, a 180 kilómetros al norte de Bagdad.
HALLAN CADÁVERES
La policía también informó del hallazgo de los cadáveres de tres hombres, dos de ellos chiítas, en Nabai, a 60 kilómetros al noroeste de Bagdad, al tiempo que anunció el desmantelamiento de una red de secuestros de personas compuesta por policías y soldados en la región de Kirkuk (norte).
En el plano político, un colaborador cercano del presidente iraquí, Jalal Talabani, se reunió con el ayatolá Ali Sistani, la máxima autoridad religiosa chiíta, para explicarle la negativa kurda a que el chiíta Ibrahim Jaafari ocupe el cargo de primer ministro.
El ayatolá “escuchó nuestros argumentos con atención” y “subrayó la necesidad de proseguir las conversaciones con los otros componentes” del espectro político iraquí, declaró a la prensa tras la reunión el ministro de Planificación, Barham Saleh.