CORRESPONSAL/RIO SAN JUAN
Un niño de 3 años es uno de los tantos menores que al ser retenido por la “migra” tica, fue entregado al Patronato Nacional de la Infancia (Pani) de Los Chiles, Costa Rica, organismo que coordina con el Ministerio de la Familia de Nicaragua para identificar a sus familiares y dilucidar si Rafael Centeno, quien dice ser su tío, lo es verdaderamente o si el menor es una víctima de la trata de personas.
En este año, este es uno de los tres casos de niños repatriados y entregados por Migración de Costa Rica, luego que, durante las redadas, son desprendidos de sus padres, maltratados o dicen simplemente que fueron encontrados deambulando, explica Reynaldo Galeno, delegado de Mifamilia en San Carlos, Río San Juan.
Según Galeano, en el caso de este menor de 3 años, de iniciales E.A.C.C., constataron que es originario de Ciudad Rama. Sus padres se separaron y el pequeño quedó bajo la tutela de su progenitor, quien luego se fue a Costa Rica. El tío llevó al niño a este país para que visitara a su padre y, efectivamente, lo trasladó ilegalmente.
El Pani costarricense valorará la entrega en dependencia de un estudio social de Mifamilia, asegura Galeano.
Mifamilia clasifica este fenómeno dentro de los sectores que atiende como repatriados e indica que en el 2004 se produjeron ocho, y en el 2005 se dieron 27, entre niños y adolescentes.
Sin embargo, Luz del Carmen Corea, directora de Migración en San Carlos, cuenta en sus estadísticas el retorno de unos 1,200 pequeños y adolescentes el año pasado, ya sea con el recurso de rechazo administrativo o repatriados.
Por otro lado, las cifras que lleva el Albergue de la Pastoral de Movilidad Humana, en San Carlos, indican que esa instancia registró 1,405 adultos y menores.
El costo que representa la entrega del menor a su hogar, es asumida por Mifamilia, institución que, según Galeano, ha contado con fondos de Save the Children Noruega.
Hay casos de niños que permanecen hasta seis meses en centros de protección costarricense, pues el proceso para la repatriación es engorroso, más cuando a los funcionarios de Mifamilia se les dificulta dar con el paradero de los familiares. Igual han ocurrido casos en que los padres quedan en Costa Rica y los hijos son repatriados, refirió Galeano.
Galeano informó que el adolescente Javier Gómez González, de 16 años, se encuentra en un centro de protección costarricense y, a solicitud del Ministerio de Relaciones Exteriores, tratan de dar con el paradero de su madre de nombre Petrona Gómez González. El muchacho anhela retornar al seno familiar y asegura que su madre habita en Río San Juan, no obstante, el Consejo Supremo Electoral registra a dos personas con el mismo nombre en Santo Domingo, Chontales.