- Tenía el 53 por ciento del cuerpo lacerado desde hace 26 días
Eduardo Cruz Sá[email protected]
El niño Santiago Ezequiel Solano Ruiz, de cinco meses, murió la tarde del pasado sábado en el Hospital Materno Infantil Fernando Vélez Paiz, adonde había ingresado desde el miércoles 1 de febrero con el 53 por ciento del cuerpo quemado.
Una falla multiorgánica que sufrió en horas de la tarde del sábado provocó la muerte del menor, tras 26 días de agonía, desde que el pasado martes 31 de enero su madre Aída Luz Ruiz García lo encontró en el suelo, envuelto entre el fuego, cuando la cama en que dormía se prendió en llamas por el contacto con un candil.
La víctima habitaba en una comunidad de la comarca de Tasgua, ubicada en territorio de la cabecera departamental de Boaco.
El doctor Julio Flores, director del Hospital Fernando Vélez Paiz, había informado sobre la delicada situación del pequeño paciente, y reveló que su recuperación sería muy difícil debido a la gravedad de las quemaduras de tercero y segundo grado que el menor presentaba en el 53 por ciento del cuerpo.
Indicó que se habían hecho esfuerzos, inclusive con médicos de otros hospitales, para ver qué se podía hacer por el menor, pero no se le aseguraba la vida desde un primer momento.
CANDIL ORIGINA TRAGEDIA
Ruiz García relató en aquel momento que, a las 6:30 a.m. del pasado martes 31 de enero, ella salió a buscar agua a un río, y que su otro hijo de 4 años y medio tomó un candil que estaba sobre un taburete para buscar una camisa, porque dentro de la casa estaba todavía oscuro.
Desafortunadamente, al pasar el niño por una cortina, ésta hizo contacto con el fuego del candil y se prendió en llamas, las cuales se propagaron hasta la cama de lona donde descansaba Santiago Ezequiel.
“Cuando yo vengo de regreso veo que de la casa está saliendo bastante humo y se está formando como una chimenea, entonces dejé tirada el agua que traía y corrí a ver cómo estaban mis hijos, pero (con los ojos lagrimosos), mi niño estaba en el suelo envuelto en llamas y la mitad de la tijera ya se había quemado”, manifestó la angustiada madre.
A como pudo llevó al pequeño hasta la casa de unos vecinos y ahí le ayudaron a trasladarlo al hospital de Boaco, donde lo atendieron y luego lo transfirieron al hospital capitalino que está mejor equipado para atender estos casos de niños que resultan con graves maduras de segundo y tercer grado.
Ruiz informó que el estado de salud de su hijo, en ese momento, era muy grave, ya que en el incidente, además de la piel, también resultaron afectados el corazón y los pulmones.
Desafortunadamente Ruiz debió llevar a su pequeño, ya sin vida, de regreso a casa.