Gerald Herná[email protected]
Todas las victorias de Nicaragua frente a Cuba se pueden contar con los dedos de las manos, así que cada vez que ocurre es todo un acontecimiento para nosotros.
La última vez que la tropa pinolera pasó encima de la caballería cubana fue en la Copa Intercontinental de 1991 en Barcelona, con Epifanio Pérez en la lomita. En los años noventa, Nicaragua le dio varios dolores de cabeza a los antillanos y en 1995 los tuvo dos veces contra las cuerdas, pero faltó el remate.
Lo mismo ocurrió en los Juegos Panamericanos del 2003 en Santo Domingo, cuando un crecido Olman Rostrán estaba superando 1-0 a Cuba luego de seis entradas.
“La situación estaba tensa porque a medida que avanzaba el juego las cosas se van poniendo un poco más difíciles, pero en el equipo mantuvimos la mentalidad ganadora y estamos preparados para remontar marcadores adversos”, dice Michel Enríquez, quien fue justamente el héroe de ese partido.
Enríquez resolvió de forma espectacular un sorpresivo toque de pelota de Jimmy González que con corredor en la tercera base hubiera producido una segunda carrera para Nicaragua y no sólo eso, porque después descargó un hit que empató las acciones 1-1 y anotó la carrera de la victoria.
El toque de Jimmy provocó una gran polémica en la primera base, porque para muchos fue un safe.
“Jimmy sorprendió porque nadie espera un toque de pelota con dos outs y corredor en tercera base. Fue una jugada muy cerrada y el inicialista tuvo mucho mérito al estirarse para tomar la bola antes y hacer un buen juego de piernas”, cuenta Enríquez.
SUCESOR DE LINARES
Enríquez, de 27 años, es nada menos que el sucesor de Omar Linares en la tercera base de la Selección de Cuba. Y hasta el momento, la camisa no le ha quedado grande.
“Es un honor y orgullo haber jugado y compartido con peloteros como Linares, Antonio Pacheco y Orestes Kindelán. Es un compromiso que Linares me ha dejado y he tratado de hacerlo bien para que no se note mucho la diferencia”, dice Enríquez, a quien no le gusta que lo comparen con Linares.
LA JUGADA
Michel Enríquez y todo el equipo cubano fue impresionado por la fantástica jugada de Jorge Luis Avellán en la tercera base en el primer juego de la serie de fogueo ante Nicaragua.
“Oh!, te puedo decir que en el equipo se comentó que es un buen tercera base; tiene buenas manos y tremendos reflejos, los que son fundamentales para la posición”, dice el cubano que juega la esquina caliente.
“Esa jugada tiene muchos méritos porque además de ser buena, la hizo sobre un batazo que definía el juego y estaba jugando adelante, lo que hacía más difícil de resolver la línea”, aseguró.