Managua crece en desorden. La nueva ordenanza no permite más urbanizaciones en las zonas sur y este de la capital.

Medidas duras contra enemigos del ambiente

El Concejo de Managua aprobó recientemente una ordenanza que prohíbe casi cualquier actividad que contamine o que atente contra los recursos naturales. A partir de marzo, quienes hagan mal uso de la basura o provoquen emisiones que afecten el aire y a los vecinos, serán sancionados. La ordenanza también restringe la expansión horizontal de la […]

  • El Concejo de Managua aprobó recientemente una ordenanza que prohíbe casi cualquier actividad que contamine o que atente contra los recursos naturales. A partir de marzo, quienes hagan mal uso de la basura o provoquen emisiones que afecten el aire y a los vecinos, serán sancionados. La ordenanza también restringe la expansión horizontal de la capital. Abarca todos los aspectos, pero su debilidad podría estar en la implementación

Wilder Pérez [email protected]

Desesperados por el incontrolable problema de la basura en Managua, los 19 concejales de la ciudad, incluido el alcalde Dionisio Marenco, votaron recientemente por unanimidad, a favor de la nueva Ordenanza Municipal sobre Daños y Multas Ambientales.

A simple vista la ordenanza parece ideal, pues por primera vez en la historia de la “sucia” capital, se multará a quienes contaminen el ambiente al ubicar sus desechos en lugares no adecuados, así como a los que atenten contra los recursos naturales o causen cualquier tipo de contaminación.

Sin embargo, podría apretar muy poco de todo lo que abarca, ya que el reto es tan grande, que todo lo que sea no transformar la cara y la cultura de una sociedad poco educada en temas ambientales como Managua, será un fracaso.

INSPIRADA EN EL FRACASO

Los dos últimos alcaldes de la capital han fracasado hasta ahora en sus intentos de hacer de ésta una ciudad limpia.

Herty Lewites prometió una Managua limpia antes de ganar las elecciones edilicias del año 2000. Se observaron algunos avances, especialmente después de eventos masivos como el Carnaval, las fiestas de Santo Domingo de Guzmán, la celebración del 19 de julio o la Navidad, pero fuera de esos días, la ciudad terminó con los mismos problemas de contaminación.

Ni siquiera la regulación de los rótulos, ni la reelaboración del plan de uso de suelo detuvo el problema.

Para el actual alcalde, Dionisio Marenco, el mal manejo de los desechos sólidos fue tan grave, que lo catalogó como el mayor fracaso en su primer año de gobierno, por encima del problema del transporte colectivo y la falta de mantenimiento de las calles en la temporada lluviosa.

En menos de un año, Marenco cambió dos veces de director en el Plantel Los Cocos, lugar desde donde se coordina la recolección de basura domiciliar. Nada de eso resultó.

Al inicio, el gobierno municipal consideró que el problema estaba en la falta de camiones recolectores, después culpó a los trabajadores del Plantel Los Cocos porque permanecieron varias semanas en huelga cuando les cambiaron de jefe.

Hasta se pensó en centralizar las operaciones de recolección de basura y limpieza de las calles, además de impulsar las microempresas recolectoras en ciertos barrios de Managua, pero nada de eso dio resultado.

En diciembre se tomó en serio resolver el problema con la sumatoria de todas las soluciones pensadas, pero nada produjo esperanzas sobre el cambio.

Hasta antes de este año, todos los gobiernos municipales se negaban a imponer multas a quienes botaran la basura en lugares no apropiados o realizaran cualquier otra actividad en contra del medio ambiente y los recursos naturales.

La principal excusa para eso era la pobreza de la mayoría de habitantes del municipio de Managua, quienes no podrían pagar una multa porque ni siquiera tienen dinero para llevar alimento a casa.

No obstante, eso cambió en el 2006, en la desesperación del Concejo Municipal por tener una ciudad más limpia y ver que ocurre exactamente lo contrario.

Miguel Miranda, director específico de Gestión Ambiental de la Alcaldía de Managua, expresa esa impotencia al decir que “estamos viendo muchos daños al medio ambiente y no podemos actuar de una manera pasiva, tenemos que hacerlo con dinamismo y con injerencia, porque el municipio es de nosotros y tenemos que garantizar una mejor calidad de vida para los habitantes”. Así nació la ordenanza.

DISPOSICIONES

La ordenanza ambiental es bastante rigurosa, pues aborda casi todos los aspectos relacionados con la contaminación ambiental.

De entrada prohíbe botar basura o cualquier tipo de líquido contaminante en lugares no autorizados. Tener predios baldíos abandonados también será motivo de multas.

Además, deja sin derecho a la población a realizar cualquier trabajo que produzca humo o polvo, y veda la contaminación del aire con gases o malos olores. Los ruidos o vibraciones intensas no serán permitidos, en especial si perturban la salud de las personas o alteran la tranquilidad y el descanso nocturno de los vecinos.

Esto valdrá también para las empresas que caigan en las mismas faltas. Aparte, serán declaradas responsables indirectas si sus productos provocan contaminación por negligencia, y serían llamadas a colaborar con campañas para proteger el medio ambiente.

Quienes inciten a violar la ordenanza también serán sancionados.

Con este universo de prohibiciones, queda la sensación de que todos los pobladores podrían ser sujetos de multas por cualquier actividad que realicen en perjuicio del medio ambiente.

Sin embargo, Miranda aduce que la ordenanza en realidad está ideada para que, quienes actúen contra el medio ambiente, por tener poca sensibilidad, se hagan responsables del daño que están ocasionando.

MANAGUA “TOPADA”

Una de las actividades más criticadas por la contaminación son las urbanizaciones. Y la ordenanza también las limita al este y sur de Managua.

Con este mandato, se corta de tajo la expansión de la capital hacia lugares como Ticuantepe y Sabana Grande. A partir de ahora no habrá más que cinco urbanizaciones en esos sectores.

Gerald Pentzke, director de Urbanismo de la Alcaldía de Managua, afirma que esto no debe causar preocupaciones a las compañías urbanizadoras, pues los sitios preferidos como la Carretera a Masaya, Las Sierritas de Santo Domingo, Esquipulas, la pista a Sabana Grande y la pista Suburbana, quedan como lugares a urbanizar.

“No hay posibilidades de expandir más Managua, hay problemas de suministro de agua, con el alcantarillado, Managua está topada”, asegura Pentzke.

Aún así, se podrían aprovechar los predios baldíos que quedan en la capital, pues la densidad poblacional en algunos sectores lo aguanta, siempre que se construyan propiedades de 100 metros cuadrados, viviendas sociales en el caso de gente con escasos recursos, o condominios para la clase alta.

EL ABISMO

El gran riesgo que corre esta ordenanza es el de caer en la esterilidad, debido a que parece demasiado compleja para una ciudad como Managua, que se desarrolla en desorden y cuya población no tiene una cultura de higiene capaz de cambiar de la noche a la mañana con la aprobación de un nuevo reglamento.

A pesar de eso, Miguel Miranda está optimista. Sus razones están basadas en que se tratará de dar el máximo de publicidad a la ordenanza ambiental, y en el apoyo que pueda ofrecer un nuevo cuerpo de inspectores y la Policía Municipal.

La normativa será publicada en los medios de comunicación, pero además, se creará la Inspectoría Ambiental Municipal (IAM), para ir educando a la gente, aunque ésta después actuará con las multas.

Eso significa que podrían haber al menos 36 inspectores en toda la capital, seis por cada distrito más la Dirección General de Medio Ambiente y Urbanismo, todos capacitados para identificar faltas contra el medio ambiente y urbanismo de la ciudad.

La IAM se coordinará con la Policía Municipal, que no es más que una dependencia de la Policía de Managua que actuará en caso de que alguien atente contra el medio ambiente y los recursos naturales.

Para mantener la IAM, se aprovecharán los fondos que produzcan las multas, los que serán repartidos entre el Benemérito Cuerpo de Bomberos (10 por ciento), la Policía Nacional (20 por ciento), la Alcaldía (30 por ciento), y campañas educativas de la Alcaldía de Managua (40 por ciento).

CRÍTICAS A ORDENANZA

A pesar del entusiasmo con que la Alcaldía observa esta ordenanza, y de haber aprobado la misma con cierta cautela en los aspectos legales, Félix González, asesor jurídico legislativo de la Comisión del Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Asamblea Nacional, advierte sobre algunos vacíos.

Según González, al parecer la ordenanza no fue muy bien estudiada, pues “careció de algunos elementos básicos de normativas, la estructura no está muy bien fundamentada, hay mucha vaguedad, muchos vacíos, y más bien hay como un interés de imposición de multas, que es lo que en toda Alcaldía hay, la búsqueda de fondos para su propio mantenimiento”.

Tras analizar la ordenanza, González expresó que “hay una escala de sanciones en la cual, la normativa municipal no dice claramente el fundamento de por qué se va a sancionar, simplemente cualquiera que bote basura, dice ahí, va a ser sancionado”.

Para el jurista, no se hizo una revisión de qué es lo que afecta claramente a la población de Managua, pues las acciones u omisiones no están muy bien formuladas.

Pero el director de Gestión Ambiental de la Alcaldía de Managua aseguró que la ordenanza no fue elaborada en una oficina, sino que pasó por un proceso de consulta de arriba hacia abajo y viceversa.

González insistió en que “se corre el peligro de que la aplicación de la resolución no tenga los efectos que la Alcaldía espera y van a tener que recurrir a la Ley de Delitos Ambientales”, que justamente es uno de los objetivos de la Alcaldía, enjuiciar a los “enemigos” del medio ambiente.

A pesar de las fallas, González dijo que la ordenanza es necesaria y hay antecedentes en Estelí, Rivas, Granada y Masaya.

La Alcaldía cree que con el nuevo mandato, el camino hacia una Managua libre de basura no tendrá más interrupciones, pero habrá que esperar si puede aplicarlo y si los transgresores no se aprovechan de sus debilidades.

SANCIONES

Las sanciones de la Ordenanza Municipal sobre Daños y Multas Ambientales son administrativas, pero trascienden al ámbito legal si el caso lo amerita. De cualquier manera, su aplicación podría provocar molestias en una cultura sin educación sobre cómo preservar el medio ambiente.

Contaminación con residuos sólidos: botar la basura o animales muertos en lugares no adecuados; mantener materiales de construcción o chatarra en espacios públicos; tener montoso o sucio un predio baldío o no dejar limpio un lugar tras ocuparlo, tiene multas de mil a 25 mil córdobas.

Contaminación con residuos líquidos: multas de mil a 50 mil córdobas.

Contaminación al aire: multas de mil 500 a 50 mil córdobas.

Contaminación con ruido: multas de mil a cinco mil córdobas.

Daños forestales: multas de mil a 50 mil córdobas.

Modificaciones al uso de suelo: multas equivalentes al 100 por ciento del valor de las obras que se hayan ejecutado ilegalmente y posible demandas judiciales.

Quien incite a provocar incendios forestales: multas de cinco mil a 25 mil córdobas, además de posibles demandas judiciales.

BAJAR CONTAMINACIÓN

Según Miguel Miranda, director específico de Gestión Ambiental de la Alcaldía de Managua, “la ordenanza está enfocada en identificar a personas naturales o jurídicas, que transgredan las leyes ambientales. Así vamos a lograr reducir y controlar los niveles de contaminación que generan tanto las actividades puntuales como las móviles, el objetivo es que entren en un proceso de concienciación para proteger el medio ambiente”.

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