- Las granjas camaroneras de Chinandega se acogerán a nuevas normas de conducta para garantizar el manejo de la cuenca del Estero Real
Luis Núñez Salmeró[email protected]
Diversas instituciones públicas y del sector privado dieron a conocer el documento Códigos de conducta responsable y manual de buenas prácticas para el sector camaronero nicaragüense como una forma de impulsar el desarrollo sostenible del cultivo de camarón en Nicaragua.
Larry Drazba, gerente general de Camarones de Nicaragua S.A. (Camanica), indicó que esta iniciativa “asegurará la inocuidad y calidad de los productos” al tiempo que agrega que el desarrollo de buenas prácticas de manejo acuícola permitirá agregar valor a la producción ya que, al cumplir con estos requisitos, los compradores estarán seguros que el producto proviene de una granja que cumple con todas las leyes del país.
Esto es que en su granja “no hay maltrato laboral, no se deteriora el medio ambiente, no se permite el trabajo infantil”.
Según Drazba, esta es una especie de certificación para las granjas camaroneras, para lo cual están capacitando a certificadores para su debida acreditación.
Patricia Talavera, gerente del conglomerado de camarón de la Comisión Presidencial de Competitividad (CPC), aseguró que la implementación de prácticas limpias “asegura acceso a los mercados al cumplir con todos procedimientos de conformidad con las exigencias en el intercambio de productos entre distintos países”.
Manejo de la cuenca del Estero Real
La implementación de estas normativas se incorporan en el plan de manejo de la cuenca del Estero Real al norte de Chinandega y donde se ubican la mayor parte de las granjas camaroneras.
La Reserva Natural Protegida Delta del Estero Real fue declarada como tal por el decreto 1,320 del 8 de septiembre de 1983 y es administrada por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) quien es el ente rector en la preservación de la reserva a través del Plan de Manejo.
A partir de 1990 se inició la entrega de concesiones en la zona para la creación de granjas camaroneras. Para el 2003, existían 124 concesiones que abarcan 20,564 hectáreas totales otorgadas y 9,096 construidas, según datos de la Administración de Pesca del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
Según Drazba, en esta reserva ya no se extraen larvas de camarón como se hacía al inicio, lo cual es un avance significativo en el cuido ambiental.
Hasta el momento hay dos empresas certificadas desde la producción de “semilla”, hasta la planta procesadora del camarón.
El costo es el de una inversión encaminada a mejorar las condiciones de las granjas y las empresa de forma que todo esto, si bien tiene un costo, es algo que eventualmente se tiene que hacer, afirma Patricia Talavera de la CPC.
Según ella, el manual “es el resultado de un proceso de revisión de códigos de certificación más exigentes que existen para la industria acuícola y para todas las leyes y normas que hay en el país”.
Los beneficios se reflejan en una mayor eficiencia en las unidades productivas dado que se van a aplicar “buenas prácticas productivas”. Explica que, por ejemplo, monitorear la calidad del agua se traduce en mayor eficiencia en la utilización de los insumos y fortalece la aplicación de un sistema de trazabilidad.
Talavera señaló que el conglomerado o cluster de camarón trabaja con las granjas camaroneras, las plantas procesadoras y las empresas de alimentos.
¿Por qué un código?
Los consumidores y compradores demandan que los productos sean seguros, inocuos y producidos de manera sustentable.
Asegurar la conservación del medio ambiente con la finalidad de lograr un desarrollo sostenible y equilibrado.
En el 2005 se exportaron 35.3 millones de dólares de camarón de cultivo con un precio promedio de 2.10 dólares la libra.
Responsabilidad social en cumplimiento con leyes laborales, trato equitativo a los trabajadores y colaboración con comunidades aledañas.