Gerald HernándezLA HABANA/[email protected]
Los fanáticos cubanos son amantes del buen beisbol y en el primero de la serie de su equipo frente a Nicaragua se levantaron de sus asientos, impulsados por una espectacular jugada del nicaragüense Jorge Luis Avellán en la tercera base.
Un prolongado ¡Ohhhh!, seguido de un sonoro aplauso se hicieron sentir en el enorme Estadio Latinoamericano, cuando Avellán, con las bases llenas sin out en la segunda entrada, dio media vuelta buscando la raya de cal de la tercera base y estiró sus largos brazos para atrapar un proyectil de Eduardo Paret que debió limpiar las colchonetas, pero en lugar de eso representó dos outs, sirviendo de inspiración para Nicaragua, que un inning después se fue arriba.
Nadie en el estadio ocultó su asombro y el propio Avellán está claro de la fantasía que hizo.
“El siguiente día la vi en los noticieros deportivos y te confieso que me impresionó”, señala el rivense que jugará con el Matagalpa en la Primera División.
“Fue cuestión de instintos. Cuando salen esos batazos tan contundentes no da tiempo de pensar, sólo tu reacción instantánea y reflejos te acompañan”, agregó el jugador, que es uno de los más respetados del medio por su calidad y disciplina.
En un rápido repaso, Avellán sitúa esta jugada como una de las mejores que ha hecho en su carrera, quizá sólo detrás de uno en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, cuando jugando el campo corto se lanzó con éxito por una rola que pasó encima de la segunda base sobre batazo de Travis Lee y en combinación con Norman Cardoze y Nemesio Porras lograron un doble play espectacular.
“La de Atlanta fue una jugada muy especial, porque además de buna, fueron en unas olimpiadas, ante un estadio lleno de fanáticos que se levantaron para a aplaudir con todo y que la hice contra el equipo de casa, los Estados Unidos”, señaló.
De acuerdo a varios peloteros que estuvieron en Atlanta y siguen aquí en la Selección, la jugada de las Olimpiadas está por debajo de ésta.