Róger Manuel Ocampo Vargas advirtió a sus familiares que está vivo.

Piden dinero para entierro de un vivo

Elízabeth [email protected] En dos ocasiones Róger Manuel Ocampo Vargas, de 48 años, ha sido dado por muerto y ha servido para que familiares y amigos recauden para su sepelio. Ocampo guarda prisión en la cárcel Modelo, de Tipitapa, sentenciado a 20 años de prisión. La última ocasión que amigos y parientes de Ocampo lo dieron […]

Elízabeth [email protected]

En dos ocasiones Róger Manuel Ocampo Vargas, de 48 años, ha sido dado por muerto y ha servido para que familiares y amigos recauden para su sepelio.

Ocampo guarda prisión en la cárcel Modelo, de Tipitapa, sentenciado a 20 años de prisión.

La última ocasión que amigos y parientes de Ocampo lo dieron por muerto ocurrió el jueves y hasta acudieron a una radioemisora capitalina para pedir colaboración de la ciudadanía para darle cristiana sepultura. Según las autoridades del penal, esto fue motivado por una aparente broma que le jugó un compañero de la cárcel.

“Y no sólo aquí, también mis compañeros de la Alcaldía cuando entré aquí estaban pidiendo, decían que ya había muerto; antes que me pegaran (condenaran) con los 15 años. Es la segunda vez”, relató Ocampo.

ALERTA A CIUDADANÍA

El vocero del Sistema Penitenciario Nacional (SPN), alcaide Oscar Molina, alertó a la ciudadanía a no dejarse engañar por algunas personas que pueden incurrir en estafa.

Todo empezó en la pérdida de una agenda propiedad del interno, en la cual éste registraba algunos apuntes, en la misma aparecen teléfonos de familiares y amigos de Ocampo, quien verdaderamente hace tres años estuvo grave, pero nadie lo llegó a visitar debido a que no tiene buenas relaciones con sus familiares.

En esa ocasión ante la posibilidad de una muerte próxima, el preso escribió un texto, similar al de su testamento, a través del cual le recordaba a una amiga suya del compromiso adquirido por ambos, en fechas anteriores, de que quien falleciera primero enterraba al otro. Pero fue hasta hace poco con la pérdida de la agenda, que algún preso aparentemente dio la mala noticia a la amiga de éste.

La amiga de Ocampo alarmada empezó a informar a los parientes del interno que éste había fallecido e incluso hizo llamadas a familiares que habitan en El Salvador para darles la mala noticia y “se dejaran venir a buscar cómo enterrarlo”, refirió Molina.

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