La droga fue sacada hasta en horas de la madrugada del jueves debido a la falta de equipos para destruir la estructura metálica.

Cargamento era de 547 kilos de cocaína

Hasta el momento sólo hay undetenido que hoy podría serremitido al juzgado Familiares de conductor del furgón aseguran que fue “utilizado” Noelia Sánchez Ricarte y Arlen [email protected] Hoy viernes se espera que el Ministerio Público de Rivas presente la acusación formal en contra del nicaragüense Manuel de Jesús Morales Jiménez, de 49 años, quien el […]

  • Hasta el momento sólo hay undetenido que hoy podría serremitido al juzgado
  • Familiares de conductor del furgón aseguran que fue “utilizado”

Noelia Sánchez Ricarte y Arlen [email protected]

Hoy viernes se espera que el Ministerio Público de Rivas presente la acusación formal en contra del nicaragüense Manuel de Jesús Morales Jiménez, de 49 años, quien el pasado miércoles conducía un furgón lleno de chatarra donde se transportaban poco más de 547 kilos de cocaína, ocultos en una estructura metálica sellada con acero.

La chatarra y el cargamento supuestamente serían entregados en Guatemala, en una empresa de nombre Humilde, pero las investigaciones policiales han determinado que esta es inexistente.

El furgón ingresó al puesto fronterizo de Peñas Blancas, procedente de Costa Rica, el pasado martes 21 de febrero a eso de las 2:00 p.m. El primer elemento que despertó sospechas en los agentes policiales fueron algunas inconsistencias encontradas en la circulación del vehículo.

En los documentos se pudo observar que los números de la placa de la rastra que aparecían en la circulación no coincidían físicamente con la numeración de la placa colgada en el vehículo.

Al día siguiente de su ingreso, el 22 de febrero, mediante una inspección en la rastra los agentes antinarcóticos del puesto fronterizo encontraron una caja metálica en la rastra, donde tiempo después se descubrió el cargamento de droga.

Hasta La Madrugada

La labor de sacar los 497 paquetes de cocaína se prolongó hasta la madrugada del jueves, dado que para la Policía fue bastante difícil este trabajo porque no tenían a mano las herramientas necesarias para abrir la estructura metálica.

La Policía informó que la estructura metálica construida para transportar la droga medía poco más de cuatro metros de largo, 95 centímetros de ancho y 27 centímetros de alto.

El detenido, una persona de aspecto humilde y de contextura recia, es originario de Nandaime y desde que fue capturado ha insistido en que no sabía nada de la presencia de esa droga en la rastra; él dice que fue contratado para trasladar chatarra hacia Guatemala y con eso cumplía al momento de ser capturado.

Sumado a la inconsistencia de los documentos presentados por el nicaragüense también llamó la atención de la Policía el hecho de que sobre la chatarra se haya colocado una buena cantidad de aceite quemado, lo que hace que disminuya su valor.

Además, se encontraron unos 800 filtros de vehículo, que usualmente no forman parte de un lote de chatarra y que pretendían distorsionar el olfato de los perros entrenados para detectar droga, pero que esta vez no lo pudieron lograr.

Familiares creen en su inocencia

Los familiares de Manuel de Jesús Morales Jiménez aseguran que es inocente y que otra gente “lo utilizó” para hacer el viaje, sin que él se diera cuenta.

Mercedes Leonor Morales Vega, de 72 años y madre de Manuel de Jesús, asegura que su hijo “es inocente de esa acusación por cargar droga, él no opina por eso, es cristiano y ni siquiera toma”.

LA PRENSA visitó ayer en Nandaime la casa de Morales, ubicada en la primera etapa del reparto Javier Guerra, donde varios familiares y vecinos se reunieron para asegurar la inocencia del detenido que dicen “nunca ha andado en malos pasos ni ha tenido problemas con la Policía”.

Nohelia Morales, hija mayor de Manuel, recordó que su padre siempre ha sido furgonero y mantiene con su salario y el de su esposa a la familia compuesta por ambos, la madre de Manuel y cuatro hijos.

Francisco José Poveda Ruiz, de 44 años, vecino y amigo de Manuel desde hace 23 años, indicó que a Manuel lo estuvo frecuentando en la casa un hombre originario de Rivas, de piel morena, estatura mediana y cuerpo recio que llegaba en una moto moderna, estilo deportivo. Nadie recuerda la marca.

Los familiares de Manuel indicaron que éste ganaría 230 dólares por el traslado de la chatarra y hace doce días había viajado hacia Costa Rica.

Cambio de trabajo

“Hace poco él trabajó como celador en una casa de Managua, pero alquilaron la casa y se vino para aquí y ya tenía como un mes sin trabajar”, indicó la joven Nohelia Morales, hija mayor de Manuel Morales. Ella cree que su padre fue “engañado” por unos nuevos patrones que lo contrataron para trasladar chatarra desde Costa Rica hasta Guatemala.

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