Edgard Rodríguez C. [email protected]
Al menos para los cubanos, el beisbol nica tiene alguna importancia.
De otro modo, no podría explicarse el hecho de haberle tomado en cuenta para su fogueo de frente a la batalla beisbolística más importante de su historia: el Clásico Mundial de Beisbol.
Aún cuando aquí se juega beisbol desde hace más de 100 años, se tiene récord de participaciones en Campeonatos Mundiales aficionados y se ha producido a ocho jugadores para las Grandes Ligas, se nos ha excluido del Clásico y a menudo se nos ignora en las valoraciones.
Pero la culpa es de nosotros mismos, que no hemos sido capaces de estructurar el sistema y los procedimientos correctos que permitan el desarrollo.
El beisbol nica no necesita más excusa. Necesita un diseño, un plan. Requiere un cambio radical que lamentablemente se le ha negado.
Andamos tan mal, que no somos capaces de establecer un calendario con sentido para que los torneos que se organizan tengan relación uno con otro, bajo la premisa de que el beisbol es uno solo y que pertenece a todos.
Al menos yo, no siento orgullo del hecho que se nos lleve a Cuba como “sparrings” del conjunto antillano, pero cada quien cosecha lo que siembra.
Menos mal que Cuba se acordó de Nicaragua. Y es de ese modo, que nuestro beisbol ha vuelto a sonar porque se va a foguear a los cubanos.